domingo, 13 de septiembre de 2020

Qué ver en Buñol, el pueblo de la Tomatina


Buñol es un pueblo del interior de Valencia de la que dista 40 km. y es conocido internacionalmente por su fiesta de la Tomatina, donde las calles se tiñen de rojo tras tirarse toneladas de tomates maduros entre los participantes. Una placa en la Plaza del Pueblo indica el lugar exacto donde se originó la fiesta el 29 de agosto de 1945, cuando se les empezó a lanzar tomates a los gigantes y cabezudos.


 

Pero más allá de la fiesta, hay un pueblo con un castillo insólito, rutas senderistas, parajes naturales y unas zonas de baño estupendas.

Dejamos el coche en el Parque de San Luis, ya que después de comer queriamos pasear por la zona del río y así evitamos volver a subir. Para llegar a este parque, viniendo desde Valencia entramos un poco en el pueblo por la Plaza de las Ventas para coger la calle Condes de Buñol, calle Juan Pesset y a la derecha del campo de fútbol hacemos un tramo en el que parece que te sales del pueblo. Junto a una fuente en la carretera encontramos una cabra montesa bebiendo, parece acostumbrada a hacerlo. Un par de curvas y antes de cruzar el puente, a la izquierda encuentras el parque.


 

Desde aquí cogimos la calle San Luis y la calle Cid. Por estas calles, podéis ver los enganches en el suelo para tapar las fachadas durante las fiestas y que no acaben teñidas de rojo. En esta calle se encuentran algunos de los principales puntos de interés que vimos antes de subir a la zona del castillo.

Antes de llegar a la Plaza del Pueblo, se encuentra la iglesia de San Pedro Apóstol, de estilo neoclásico del siglo XVIII. Pasando la plaza en la que, como he dicho antes se encuentra la placa conmemorativa del inicio de la Tomatina, vemos el bonito edificio donde se ubica el ayuntamiento.

 


Más adelante subimos por un callejón de escaleras hacia el barrio del Castillo. Por todo el pueblo encontramos fuentes dedicadas a santos y de agua fresca, lo cual se agradece ya que hacia calor. Pasamos por el Parque de Borrunes a las faldas del castillo, la vegetación apenas te deja ver el río. Cruzamos por un pequeño puente y subimos hasta el castillo. Nos dirigimos a la Oficina de Turismo y la chica, muy maja, nos explica que hay dos museos: el arqueológico y el etnológico en dos edificios cercanos. Nos acompaña y nos deja la llave. Lo visitamos tranquilamente, no son muy grandes. El primero, se ubica en el antiguo Palacio de Mercader y se exponen piezas de el paleolítico, neolítico, edad de bronce, del hierro y algunas iberas y romanas. Se encuentra un pozo que en su epoca tenía una noria para extraer agua de una fuente.


 

El segundo museo que visitamos fue el etnológico, situado en la antigua iglesia del Salvador, del siglo XIII.

También subimos a las torres desde donde hay buenas vistas. La entrada se paga en la oficina de turismo y cuesta 1 euro cada lugar. Sinceramente, aunque no es un precio elevado, no me pareció que hubiera gran cosa. 

Hay visitas guiadas con la entrada a los museos por 6€ los adultos y gratuita para menores de 12 años, has de apuntarte desde AQUÍ.


 

El castillo de Buñol se construyó entre los siglos XI y XII, en un lugar fronterizo entre Castilla y Valencia. De carácter defensivo poseía dos fosos diferenciados: el primero separa el recinto militar de la zona de las Ventas y el segundo lo separa de la zona de viviendas exteriores.  Es de los pocos castillos que conservan viviendas habitadas en el interior de la plaza de Armas, de ahí su peculiaridad. Resulta una estampa muy bonita con las blancas fachadas adornadas con flores y situadas entre torres defensivas. Una plaza muy original.

Volvemos por la Oficina de turismo y bajamos por las estrechas calles de origen musulmán. Algunas de estas calles fueron pintadas por Sorolla. Al final, volvimos a salir por la misma callejuela de escaleras que da a la calle Cid. 


 

Desde aquí os podéis acercar al Molino Galán, edificio del siglo XVII que albergó el molino de papel y una fábrica papelera, industria muy importante en el municipio. El edificio se ha rehabilitado y  alberga la biblioteca, una sala de exposiciones y conferencias y el Museo de la Tomatina entre otros usos.


Por aquí pasa el río Buñol y comienza el bonito paseo fluvial que nos lleva a una pequeña piscina natural bajo el puente. Nosotros aquí aprovechamos para ir a comer en un restaurante con una gran terraza en el Parque San Luis. Este paraje me encantó. Hay una fuente, columpios, un enorme auditorio que se construyó aprovechando la forma rocosa de esta zona y al final está la Ermita neoclásica de San Luis Beltrán, junto a la que hay un bonito manantial de agua.

 

Después de comer cruzamos el puente dejando abajo la piscina natural y tomamos una senda río

arriba. Un chico nos dijo que por una pequeña puerta metálica existía un camino por el que iba la gente

del pueblo a las pozas, pero también se podía acceder por la parte de la derecha a la primera de las

pozas. Y eso hicimos, aunque no es un camino muy bien conservado y tuvimos que cruzar el río sobre unos troncos, pero enseguida llegamos. Nos pudimos refrescar y descansar un rato sobre las rocas.

Nuestra intención era ver la Cueva del Turche, pero está cerrada hasta nuevo aviso. Es un paraje natural con una bonita cascada que forma un pequeño lago y area de picnic. Pero las pozas de la Jarra nos sirvieron para pegarnos un chapuzón y refrescarnos lejos de la gente que había en la piscina natural.


 

Si os gusta el senderismo hay rutas fáciles para toda la familia y otras con mayor dificultad como la PRV 190 Buñol-Las Moratillas de más de 29 km. AQUÍ os dejo el enlace con información más completa sobre las diferentes rutas.

Para los que quieren disfrutar de la naturaleza por más tiempo, la zona tiene alrededor pequeños pueblos como Alborache, Yátova y Macastre que forman parte de la Hoya de Buñol. 

¿Qué?¿Te animas a conocer la zona de Buñol? Y si ya la conoces, cuéntanos qué te parece.

jueves, 27 de agosto de 2020

Visita al Monasterio de Piedra en los tiempos del Covid

 
Hacía mucho tiempo que estaba deseando llevar a las niñas a visitar el Monasterio de Piedra y aunque no son buenos tiempos para viajar, realmente no son buenos tiempos para nada. El virus no se encuentra en un lugar concreto, está en todas partes. Tratamos de evitar las grandes aglomeraciones, así que aprovechamos un día entre semana que era festivo local donde vivimos y nos marchamos la víspera del 6 de agosto. Hicimos noche en un hotel de Calatayud, aunque no pudimos visitar la población. Otra vez será... nuestro principal propósito era ir al Monasterio ubicado en Nuévalos, provincia de Zaragoza.
 
El lugar está declarado Paraje Pintoresco Nacional, Monumento Histórico Artístico Nacional, Bien de Interés Cultural y posee la Medalla al Mérito Turístico del Gobierno de Aragón. Con este palmarés no me digáis que no merece la visita...
 
 
 
Llegamos a primera hora y apenas habían coches ni colas. Se ha suprimido la venta presencial y comprando la entrada online, entras directamente. En la ventanilla de taquillas indica la web y hay un código QR para adquirirlas si no lo has hecho con anterioridad. Aunque si tienes algún tipo de descuento que no reconoce la web (como fue nuestro caso), llamamos antes y nos indicaron que debiamos pasar por taquilla.

🅸 Normas Covid: mantener distancias, mascarillas y ponerse hidrogel en diferentes puntos en los que han colocado dispensadores, como en lugares donde hay barandillas o salidas de túneles. Aunque he de decir que mejor es que llevéis una botellita vosotros, porque algunos los encontramos sin reponer.
Mantener las distancias es fácil, ya que la visita se hace en el sentido que marcan las flechas azules para ir y las flechas rojas para salir, con lo que ves el parque sin dejarte nada y de forma muy controlada.
Nosotros encontramos el lugar muy recomendable y seguro.

NOTA: Debido al Covid- 19, el espectáculo de aves rapaces está suspendido y el Museo del Vino D.O. Calatayud temporamente cerrado.

VISITA AL PARQUE NATURAL


 
Fuimos directamente al parque, dejando el Monasterio para la salida, aunque se puede hacer al revés.
La ruta es de unos 5 km. aproximadamente y encontramos por todo el recorrido zonas de sombra, cascadas, saltos de agua, grutas, etc. todo ello cubierto de vegetación que lo hace un lugar mágico y refrescante. Al andar por tierra, os recomiendo zapatilla cerrada para la visita.


El río Piedra nace en Guadalajarada y da nombre al parque. Aquí se divide en tres brazos formando diferentes cascadas y repartiendo el agua por el lugar.
En algunas zonas encontrarás escaleras, si vais con carro será complicado de bajar, a menos que lo pleguéis y vayáis con cuidado de no resbalar. Por lo demás, la ruta es muy fácil de hacer con niños pequeños y se recorre casi sin darte cuenta. Encontramos baños también en la parte de dentro, antes de Las Pesqueras y otro antes de Los Chorreaderos. 
 
 
Es una pena que la zona de columpios y las de picnic no estén abiertas, pero aún así encontramos máquinas de bebidas y el parque está lleno de zonas en las que descansar con muchos bancos para disfrutar de su tranquilidad.

La primera parada la hacemos frente al Baño de Diana (que recoge su agua del brazo central del río), dejando atrás el Vergel de Juan Federico Muntadas, artífice de este parque y quien lo adaptó para el turismo. Bajando desde los Fresnos Altos el agua corre junto a nosotros e incluso la podemos tocar.
El recorrido transcurre por lugares tan bellos como la Cascada Trinidad, con sus tres diferenciados niveles de caída, La Caprichosa  y llegamos hasta la Gruta Iris, descubierta en 1860 por D. Juan Federico Muntadas, un bonito fénomeno kárstico. A través de ella, vamos bajando junto a la espectacular Cola de Caballo de 53 metros. 
 
Por las diferentes ventanas abiertas, vemos la vegetación y la cascada hasta llegar a la parte interior tras la cascada, lugar que te deja boquiabierto. Pasamos un túnel, puentes y pasarelas para llegar a las Pesqueras, considerada la primera piscifactoría de España, ya que está fechada en 1844. Hay paneles explicativos sobre la repoblación de los ríos y el uso de los diferentes estanques.
Nos dirigimos ahora al Lago del Espejo, otra de las zonas donde más nos entretuvimos haciendo fotos. 

Los reflejos del verde de los árboles, de las montañas y los pájaros en el agua son preciosos en estas aguas mansas que contrastan con la fuerza de sus cascadas. Los buitres lo sobrevuelan y son fáciles de ver desde aquí.
A las niñas les gustó mucho este plan y con el calor, acabar salpicándose de agua, se agradece. 


VISITA AL MONASTERIO
La visita al monasterio está incluida en la entrada y el acceso se encuentra en la plaza que hay junto a las taquillas, por la puerta de la derecha a la entrada del hotel.
 
 
Los reyes aragoneses tenían un castillo árabe en Nuévalos llamado castillo de Peña Vieja, Castillo de Piedra o Malavella. El Real Monasterio de Santa María de Piedra fue fundado en el siglo XIII por 12 monjes cistercienses procedentes del Monasterio de Poblet a quienes Alfonso II dona los terrenos en  1186. Consagrado en 1218 y con más de 8 siglos a sus espaldas, reune una gran riqueza patrimonial.
Fue ampliado en dos ocasiones: en 1446 se añaden celdas y en 1630 se vuelve a ampliar, se construye el claustro nuevo y la plaza de San Martín.
En 1843 el monasterio es subastado y adquirido por Pablo Muntadas Campeny. Tras el descubrimiento de la Gruta Iris en 1860, Juan Federico Muntadas crea el hotel y hace accesible el parque para el público. 
La parte visitable del monasterio recorre las estancias en torno al claustro anexo a la iglesia, en la que encontramos una inscripción que reza: "Templo destruido y sus imagenes mutiladas durante el tiempo que medió entre la revolución de 1833 y el año 1840, en que pasó a propiedad privada". 
 
 
Sin embargo, en 1809 ya fueron expulsados los monjes y los franceses saquearon la abadía transformandola en hospital. En 1823 se reanuda la vida eclesiástica hasta que en 1835 la reina regente María Cristina admite la disolución de las ordenes masculinas y financia al ejercito liberal que apoya a su hija Isabel II en la I Guerra Carlista mediante la venta y subasta de bienes eclesiásticos.  
La orden del Císter surge en Francia y está vinculada a la Corona de Aragón, cuando se unen a la labor restauradora de Alfonso II para colonizar y repoblar Aragón.
 

Lo que fueron las celdas de los monjes que lo habitaron durante 600 años, es actualmente el hotel que cuenta con spa para sus huéspedes. 
Pasamos por la sala capitular, visitamos la exposición de carruajes, la cillería o almacén, el refectorio donde comían los monjes y la cocina. Esta última acoge una exposición sobre la historia del chocolate. Y es que en esta cocina se elaboró el primer chocolate de europa.
Cuentan que uno de los monjes que aquí habitaban acompañó a Hernán Cortés en uno de sus viajes a las Américas y de allí trajo el cacao.


Podéis ampliar la historia del convento en su web.
 
🅸 INFORMACIÖN PRÁCTICA

HORARIO: Parque de 9.30 a 21.30 todos los días. Monasterio de 10 a 19h todos los dias.
PRECIOS: Adultos 16€, niños de 4 a 11 años y jubilados 11€, con descuento del carnet madridista 12,80€. (Los descuentos sólo se hacen en taquilla, no online)
TIEMPO ESTIMADO DE VISITA: 2/3 horas el parque y media hora el Monasterio.

viernes, 7 de agosto de 2020

10 lugares sorprendentes que puede que no conozcas de Castellón



Castellón es una provincia desconocida para muchos, pero además guarda lugares con encanto y otros sorprendentes. Aquí os muestro algunos de ellos que espero que os gusten.

1.- Pueblo abandonado de Jínquer



 Esta ruta se inicia desde las piscinas de Alcudia de Veo y son unos 5 km. El pueblo abandonado de Jínquer forma, junto a unas trincheras, un conjunto memorial de la Guerra Civil. Sus gentes, la mayoría ancianos, mujeres y niños, tuvieron que dejar el pueblo en 1938 ante el inminente acecho de formar parte de la línea de fuego durante la guerra. Allí estuvo el frente durante 9 meses. La madre de una amiga nuestra vivió allí y aún recuerda la casa donde paso parte de su infancia. La ruta es sencilla para hacer en familia y comienza donde se sitúan las piscinas, que por cierto, es un lugar en el que comimos muy bien a la vuelta.

2.- Un castillo con tantas torres como días tiene el año


Al menos eso es lo que contó el cronista Muntaner al rey Pedro II  del Castillo de Onda, ya que contaba con 300 torres.
Esta fortaleza musulmana se construyó sobre ruinas iberas y romanas. En el interior del recinto encontraréis un pequeño museo de historia y arqueología local, destaca un conjunto de yeserías procedentes de una casa hispano-musulmana del siglo XIII que estaba en el centro del pueblo sobre las que se proyecta un audiovisual. En este, el personaje del rey árabe cuenta la historia del castillo y de la reconquista por Jaime I. 
La entrada al castillo es gratuita y también se realizan visitas guiadas a las que hay que apuntarse en TouristInfo del Castillo. De lunes a sábado a las 12 y las 18h. Domingos y festivos a las 12h. (máximo 20 pax). 

3.- La escultura en hierro más alta de Europa



Pues sí, la tenemos en Castellón. Mide 20 metros y pesa 20 toneladas. El gigante Tombatossals es el protagonista de la novela valenciana más inspiradora para la cultura castellonense que cuenta la mítica fundación de la ciudad. La encontrarás en una rotonda de camino a la Basílica de la patrona, la Virgen del Lidón o Lledó (en valenciano), en la avenida del mismo nombre y junto al parque Rafalafena. De menor tamaño y cerca se encuentran otros gigantes: Bufanúvols y Arrancapins. Otro dato que muchos no conocen es que la ciudad de Castellón cuenta con más de cien esculturas callejeras. ¿Podrás descubrirlas todas?

4.- Una ermita enclavada en la montaña



En el interior de Castellón, en la comarca de Els Ports limítrofe con la provincia de Teruel, encontramos la localidad de Zorita del Maestrazgo. Hasta aquí se llega desde Castellón por la CV-151, CV-10 para luego coger la CV-132 y por último la CV-14. El Santuario de la Balma se encuentra a 2 km de la localidad. El lugar se hizo conocido por la practica de exorcismos.
Se aprovechó la orografía del lugar para construir en el siglo XVI la ermita, ya que aquí se encontró un pastor con la Virgen. En la Capilla hay un lugar lleno de objetos, velas y fotos que reproducen partes del cuerpo. 


5.- El Jardín de Peter



El Jardín de Peter se encuentra en el pueblo de La Pobla de Benifassà. En esta zona confluyen tres provincias: Teruel, Tarragona y Castellón. Por la carretera que va de Vinaroz hacia La Sénia tomamos la carretera que va al pueblo y 200 metros antes de llegar veréis la señal a la derecha que lleva por un camino asfaltado hasta El Jardín de Peter. 
Este jardín de fantasía sale de la mente de Peter Bunch, artista alemán que adquirió este terreno el año 1991. Él sólo ha ido trabajando con materiales reciclados, construyendo estanques, casas, esculturas, escaleras, formas, animales... destacando la técnica del trencadís (azulejos a modo de mosaicos).   
El lugar es mantenido de manera privada y no recibe subsidios. El precio de la visita es una donación para continuar con su obra (3,5 €) No hay taquilla, tienes que buscar a Peter durante tu recorrido para darle el donativo. 
Antes de hacer la visita, es conveniente que llaméis para aseguraros de que esté abierto y preguntéis el horario. Tel. 650 794 870

6.- El río subterráneo más largo de Europa

El río subterráneo navegable más largo de Europa se encuentra en la localidad castellonense de La Vall d´Uixó. Las Cuevas de San José son grutas que constan de un total de tres kilometros, siendo a desconocido su inicio y su fin. Un tramo de 255 metros se puede hacer andando, 800 metros navegables y hay dos kilometros inaccesibles.
La visita es guiada y dura 45 minutos. La Gruta se encuentra a una temperatura constante de 25º. El paseo por el tramo del río se realiza en barcas y recientemente se ha añadido la opción de kayak.
No está permitido hacer fotografías.

7.- El único pueblo completamente amurallado de la CV


Mascarell es una pedanía perteneciente a la población de Nules, de la que dista 1 kilometro. Su recinto amurallado es de origen medieval y se conserva completo, rodeando la población en la que viven algo más de 200 personas actualmente.
El primer documento en el que aparece esta población es en el año 1310, cuando Jaime I expulsó a los moriscos de Burriana y se establecieron aquí. A mitad del siglo XVI abandonaron el lugar y se fortificó por miedo a los asaltos piratas. De planta casi cuadricular, posee dos accesos al este y al oeste.
A principios de noviembre se celebra la Feria Medieval, una de las más completas de la provincia con multitud de festejos y actividades.

8.- El MIAU (y no es un gato)


El Museo Inacabado de Arte Urbano de Fanzara se renueva cada primer fin de semana de julio. Una iniciativa que reune a los mejores artistas internacionales de este arte. Los vecinos ceden sus fachadas y la ponen a disposición de los artistas, a quienes también acogen durante el fin de semana en su casa.
Un pueblo que se ha convertido en todo un referente y al que acuden multitud de curiosos y turistas para disfrutar de las obras que se encuentran en sus calles.

9.- La "Capilla Sixtina" del Maestrazgo



La ermita de la Mare de Déu de l´Avellà es de principios del siglo XVI y se encuentra a 5 kilómetros del pueblo de Catí, tras pasar un pequeño túnel. Es un conjunto pictórico barroco que fue encargado al pintor Pasqual Mespletera por el Padre Francisco Celma y fue acabado el año 1750. No queda rincón sin pintar. El suelo es de baldosas con la fruta de la Granada es muy llamativo también. 
El lugar es conocido por su manatial de aguas minero medicinales, del que hay un Centro de Interpretación. Junto al santuario se encuentra un hotel-balneario, restaurante, columpios y apartmentos de alquiler. Si encontrases la ermita cerrada puedes preguntar en el hotel, ya que ellos tienen llave.

10.- Estrecho del Cascajar


Un lugar increíble que hemos descubierto recientemente es la ruta al Nacimiento del río Palancia, en Bejís. Partiendo del Área Recreativa de la Fuente de Los Cloticos seguimos siempre a la izquierda, por una pista asfaltada hasta que deja de estarlo y seguimos hasta el Molinar, una aldea reconstruida muy bonita con dos cascadas. En lugar de bajar hasta la aldea continuamos a la izquierda hasta llegar al río donde pasas por tramos con agua y otros con mucha vegetación, incluso saltando rocas para llegar al espectacular desfiladero. Antes de entrar encontramos dos agujeros en una pared de los que emana agua. Es el Nacimiento del río Palancia, uno de lo más relevantes de la Comunidad Valenciana. Una ruta familiar ideal para el verano. Bajando las escaleras de la zona de Los Cloticos, encontrarás una de las cascadas más bellas de toda la Comunidad.

¿Conocéis más lugares que podríamos añadir a esta lista?

Además de los enlaces  que tenéis para ampliar información sobre estos lugares, os propongo otros planes por la zona:


viernes, 17 de julio de 2020

Nacimiento del río Palancia, un lugar mágico de la Comunidad Valenciana.


Buscando lugares refrescantes en nuestra provincia  de Castellón, nos topamos con esta ruta en la población de Bejís. A tan sólo una hora de Valencia es una excursión perfecta para pasar un día de verano.
Justo antes de entrar en la población de Bejís tomamos un desvío cuando vemos la indicación: Fuente los Cloticos. Pasamos por el acueducto de origen romano y la carretera empieza a estrecharse tanto que prácticamente sólo cabe un coche.
Nosotros fuimos un sábado, pero entre semana puedes encontrarte con algún camión de la planta envasadora, así que extremar las precauciones.

Desde el Pozo Torrecilla hasta la cascada (Fuente los Cloticos) la senda discurre a la sombra y resulta muy agradable.

Inicialmente dejamos el coche en un espacio en el que se indicaba Pozo Torrecilla. Bajamos por una senda y encontramos el río, desde aquí caminamos hacia la parte ascendente (a la izquierda) por un sendero junto al agua. Es bastante fácil, aunque hay un pequeño trocito sobre una pequeña acequia y luego unas escaleras. Llegamos hasta la parte de la cascada.


Este tramo se hace en unos 10 minutos o menos. La cascada es preciosa, una maravilla y aunque está el agua bastante fría, te puedes bañar sin peligro pues llega a la cintura la parte más profunda. En esta parte hay un pequeño puentecito (que lleva al Camping) y una pequeña explanada con algo de sombra donde había gente comiendo.

Cascada  Fuente los Cloticos

Una persona del pueblo nos explicó la ruta para ir al Nacimiento y nos dijo que era una de las zonas que no nos podíamos perder. Nos aconsejó coger el coche y dejarlo en el área recreativa de la Fuente de los Cloticos que quedaba justo subiendo unas escaleras que hay frente a la cascada. Seguimos su consejo. Deshicimos el camino, cogimos el coche y lo movimos hasta Fuente los Cloticos, donde también se encuentra la planta envasadora de la excelente agua de Bejis.
El área dispone de mesas y bancos bajo la sombra de los pinos, columpios, la fuente, wc, paelleros y barbacoas (pueden encontrarse cerrados por SEPRONA). Os aconsejo llegar temprano para aparcar, aunque nosotros no tuvimos problema, pero creo que se puede llenar.
Empezamos la ruta PR-CV 275, señalizada con marcas amarillas y blancas.
Tenéis la opción de continuar con el coche, aunque nosotros decidimos seguir a pie.

A partir de aquí, la pista es de tierra. A la derecha continua asfaltada hasta el camping y un estrecho camino que llega a la parte baja de El Molinar. 

La pista está asfaltada hasta que llega a un punto en el que continuando recto el cemento ya desaparece y a la derecha se continua hasta el camping. Tomamos la pista sin asfaltar adentrándonos en el bosque. Se puede llegar en coche hasta una casa donde se indica El Molinar e incluso bajar a la aldea reconstruida en la que hay también zona de baño y dos cascadas. En una parte se lanzaban chavales desde una altura por tener aquí el río más profundidad.

A la derecha al Molinar y el pueblo de El Toro. Nosotros cogemos a la izquierda y empezamos a ascender durante un tramo

Decidimos seguir la ruta subiendo hacia la izquierda y no bajar al Molinar. Este tramo es el más pesado, ya que es el de mayor pendiente de todo el camino. Por aquí encontramos algún 4x4.
Al frente nos encontramos con la abandonada Casa Forestal y la pista comienza a descender.
Cruzamos por donde iría el rio Resinero (afluente del Palancia) que en esta ocasión no llevaba agua y llegamos al río.

Arriba, por donde iría el río Resinero. Abajo, río y senda.

Debemos cruzarlo y para ello cambiamos las zapatillas de deporte por escarpines que llevamos en nuestras mochilas. A partir de aquí ya no nos los quitaremos ya que, estamos continuamente atravesando tramos del río y tramos de senda con mucha vegetación paralela al cauce durante unos 20 minutos.

Nacimiento del río, entrada al estrecho y una pequeña poza del desfiladero.
Aquí encontramos el verdadero nacimiento del río que emana con fuerza desde dos puntos de la pared. Como nos indicó el vecino, ese agua es buenísima y se puede beber. Nosotros incluso llenamos los botellines de agua para la vuelta. Pero aquí no acaba todo y ahora viene lo mejor.

Estrecho del Cascajar

Nos adentramos en el Estrecho del Cascajar, un desfiladero de unos 300 metros con pequeñas pozas y rocas que superamos gracias a las agarraderas colocadas en algunos puntos para no resbalar. Tuvimos suerte de no encontrarlo seco y que tuviera el caudal justo para que fuese divertido atravesarlo.
El lugar es realmente precioso. Llegamos a un punto en el que las rocas estaban ya demasiado altas y ya dimos la vuelta al ver que no había más agua.
He encontrado información referida a la continuación de la ruta tras atravesar totalmente esta garganta y que llegaría hasta el Molinar entre bosques de encinas. Nosotros la vuelta la hicimos por donde habíamos venido y si todavía disponéis de tiempo, al llegar al Molinar podéis bajar a ver las cascadas y pozas.

El Molinar

La ruta desde la Fuente de Los Cloticos hasta el Nacimiento son aproximadamente 6 km y se tarda cerca de 2 horas.
Espero que os aventuréis a descubrir este bellísimo rincón de la Comunidad Valenciana y disfrutéis de un espléndido día en familia o con amigos respetando tan bello paraje. Cualquier duda que tengáis, os leo en comentarios e intentaré resolverla.

Otras rutas familiares por Castellón que te pueden interesar:


sábado, 11 de julio de 2020

Medina Azahara, la "Ciudad Resplandeciente"




¿Quién no ha oído hablar de la ciudad que estaba destinada a ser la capital del califato omeya occidental? Mis hijas recordaban haberla estudiado recientemente y ahora la íbamos a conocer "in situ". 
El Conjunto arqueológico Madinat Al-Zahara (Medina Azahara) es una visita imprescindible en Córdoba. Sus 113 hectáreas de superficie amurallada apuntan al lugar como el mayor yacimiento arqueológico de España y el más hermoso ejemplo de esplendor de Al-Andalus. Y como todo lo hermoso fue efímero, pues la ciudad sobrevivió únicamente 75 años.


El lugar se encuentra tan sólo a 8 km. de Córdoba, dirección a Palma del Río (A-431). Esta muy bien señalizado, no hay perdida. De todas formas, hay servicio de autobús desde la ciudad que se puede coger en la Glorieta del Hospital Cruz Roja o en el Paseo de la Victoria, frente al Mausoleo Romano. Los tickets se compran online (donde también puedes consultar horarios) o en los puntos de información turística e incluyen el bus lanzadera. Precios I/V: Adultos 9€, niño de 5 a 12 años 5€ y menores de 5 años gratis.
Edificio Basilical Superior, lugar administrativo del Estado.

Al llegar al Centro de Interpretación es aconsejable ver primero el audiovisual "Madinat al-Zahra: la ciudad brillante" para trasladarse a la época de esplendor en que se construyó la ciudad (dura 15 min.). El Museo lo dejamos para la vuelta. La entrada es gratuita, lo único que se paga es el autobús lanzadera que te traslada del Parking al yacimiento, ya que está restringido el tráfico hasta allí. El precio I/V es de 2.50€ y 1.50€ niños de 5 a 12 años y mayores de 65. (Si has venido con el bus de Córdoba ya está incluido)

Bonito patio del Centro de Interpretación

Ya en el yacimiento, nada más entrar hay un mirador desde donde se contempla la belleza de lo que fue esta ciudad. El emplazamiento no puede ser más ideal, a los pies de Sierra Morena y cerca del río Guadalquivir. Cuenta la leyenda que la construyó para complacer a Azahara, una esclava de su harén de la que se enamoró perdidamente y vació las arcas en tan poderoso ejemplo de ostentación.




Las obras se inician por orden de Abd al-Rahman III, primer califa de Al-Andalus en el año 936. La ciudad representa el último período de esplendor de la dinastía Omeya en occidente. 

La orografía del lugar posibilitó un escalonamiento en terrazas, utilizando la topografía para jerarquizar los espacios, siendo la más alta la vivienda del sultán desde donde dominaba el territorio.
El perímetro de la muralla que rodeaba la ciudad era de aproximadamente 4.500 metros en un rectángulo casi perfecto. La parte inferior era la medina y la superior que contaba con su propia muralla incluía los edificios oficiales y el alcázar  donde el califa y toda su corte hacían vida. El interior del palacio contaba con cuadras para los 25/30 caballos con espacio al aire libre. Probablemente al servicio de visires y altos cargos. Se encuentra un pilón de agua en mármol.


Hasta aquí recibía el califa a altos cargos extranjeros para impresionarles ante tanta belleza y se les hacía pasar por diferentes salas de grandes columnas y mármol, hasta que finalmente se les atendía.
Entre 1010 y 1013 los bereberes destruyeron la ciudad y no dejaron piedra sobre piedra. Después, ya no hubieron asentamientos posteriores en este lugar. El expolio y el saqueo casi acaba borrándola de la historia. En 1911 se empieza a trabajar en su reconstrucción con el objetivo de darle el valor que merece.


Para recorrerlo, existe un itinerario, pero acabamos perdiéndonos un poco entre tanta ruina. Eso sí, lo recorrimos todo y con el plano que cogimos al comprar el ticket de la lanzadera y algunos paneles, te reubicas fácilmente. El tiempo estimado para visitar la parte del yacimiento es 1h30 y cuando estuvimos creo recordar que no habían baños o estaban en obras (no lo recuerdo bien). Hay alguna fuente de agua, eso sí.


La casa de la Alberca y estos jardines no son accesibles todavía.
Los lugares más fotografiados son los que más reconstruidos están: la Portada de la Casa de Ya´Far, primer ministro del califa, el Pórtico frente a la plaza de Armas (que estaba acordonado y no pudimos acercarnos) y el Edificio basilical superior. Hay otras grandes residencias que aún no se han abierto al público: la Casa de la Alberca y el Patio de los Pilares. El Interior del salón de Abd al-Rahman III o salón Rico es una auténtica joya, pero con la fotografía del folleto nos quedamos, porque tampoco se puede ver. Según nos contaron en recepción a la vuelta, esperan abrir dentro de poco, pero así llevan ya unos cuantos años.

Portada de la casa de Ya ´Far, designado primer ministro en el año 961. Dirigió las obras del pabellón central y la ampliación de la Mezquita de Córdoba.
Bajamos al museo y comimos en la misma cafetería para luego coger el coche y ya no tener que parar para comer, ya que era algo tarde. Antes de irnos, recorrimos el museo (casi nos lo dejamos 😬 y es imprescindible). El museo recoge muestras y piezas únicas, es un recorrido por la historia de Al-Andalus, la construcción de Medina Azahara, la ciudad y sus habitantes y la destrucción y recuperación de la ciudad. Hay puntos interactivos, proyecciones y algunos hologramas. A lo largo de la exposición encontramos también maquetas, imágenes y mapas, así como utensilios con la técnica del "verde y manganeso", exclusivo de Madinat al-Zahra.


Un pasillo recoge la biografía y el trabajo del percusor de la recuperación de la ciudad que le dio su sitio e importancia a nivel mundial. Nos sorprendió poder ver por las cristaleras los enormes almacenes de materiales arquitectónicos, metales, vidrio, cerámica, atauriques (adornos árabes con los que decoraban las paredes), etc.

Se ha denunciado en muchas ocasiones por parte de los medios de comunicación y la UNESCO, la dejadez por parte de las autoridades que empiezan ahora a recuperar el valor y avanzar para darle el sitio que corresponde a este lugar único. Aún queda mucho por hacer en Medina Azahara, pero no puedes ir a Córdoba y dejar de visitar la "Ciudad Brillante" de Al-Andalus.

Pórtico frente a la plaza de Armas
Completa tu viaje:

Córdoba, la Sultana
Almodóvar del Río y su castillo
Sevilla (Parte I)
Sevilla (Parte II)