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lunes, 16 de septiembre de 2019

DéfiPlanet, un concepto de parque de atracciones para la preservación de la Naturaleza.


Poblado de los Duendes

A tan sólo 25 minutos de Poitiers encontramos DéfiPlanet, un parque diferente donde vivir experiencias en la naturaleza y aprender interactuando con ella y sus habitantes. 
El parque cuenta con alojamientos insólitos (carromatos, cabañas en los árboles, la casa caracol, la del conejo y hasta 17 tipos diferentes). Nosotros no tuvimos ocasión de alojarnos porque estaba lleno en plena temporada, pero esperamos volver. Además, hay hasta 18 actividades, entre ellas equitación, tiro con arco, circuito por los árboles, tirolinas, minigolf, y mucho más. Si estás alojado también hay piscina climatizada y spa durante todo el año. 


Granja e interior de una yurta

DéfiPlanet no es sólo un parque para niños, hasta aquí llegan empresas, grupos, deportistas, turistas, profesionales y todo aquel que quiere no sólo disfrutar sino aprender de forma lúdica sobre el desarrollo sostenible, la responsabilidad social, el uso del agua y la energía, el tratamiento de residuos y temas relacionados. Este parque nace ante la preocupación por preservar la Tierra, para que tomemos conciencia de la diversidad, de la riqueza, de las diferentes culturas que han ido moviéndose por el mundo, como son los poblados nómadas que han sobrevivido a lo largo de los años en armonía con la Naturaleza, de los que hay una muestra representada en el parque.  Por todo esto, es muy recomendable visitarlo en familia y desde edades tempranas ser conscientes del riesgo y las consecuencias de no cuidar el mundo en el que vivimos. Ayuda a promover valores en la preservación de nuestro entorno natural.


Cada poblado se ha servido a lo largo del tiempo de diferentes animales.

Prepararos para vivir una experiencia en la naturaleza diferente.
El Planeta Azul corre peligro y los más pequeños se sentirán como héroes salvando el planeta. Pero para ello han de adentrarse en el bosque superando pruebas y conociendo a los habitantes que viven en él. No sólo a los que vemos, también lo habitan seres mágicos como gnomos, duendes y hadas. Entraréis en un mundo de fantasía con el que interactuaréis (para ello llevaréis una tarjeta). La ruta interactiva tiene una duración de 3 horas, por el camino encontraréis zonas de picnic, aseos e incluso máquinas expendedoras de bebidas. Podéis llevar vuestra comida o comer en alguno de los 4 restaurantes que hay.
Recorrido por el bosque mágico.


¿Empezamos?
Nada más entrar, antes de empezar, has de ingresar tu idioma seleccionado (inglés o francés) y el email.  Es fácil orientarse y enterarse porque es todo muy visual.
Seguidamente pasas por una granja pedagógica con cerdos, gallinas, cabras, conejos y otros animales. Después empezamos a pasar poblados: Berbére, Mongolia, … conocimos sus viviendas, sus animales, sus costumbres, su forma de vida, es como un museo etnológico.

Poblado Berebere

La segunda parte es más divertida. Entramos en el bosque atravesando una cabaña y a partir de ahí te ves envuelto en un mundo mágico en el que vas superando pruebas, acertijos, te encuentras con dificultades: una tela de araña, saltar sobre troncos, atravesar una caseta llena de juncos fluorescentes o cuerdas,... es todo una sorpresa.

Entrada al bosque

No pudimos hacer la actividad del puente colgante por encontrarse en reformas. Pero sí que vimos el poblado de los duendes y el de las hadas. Existe un camino dedicado a las abejas, dada la importancia de estas en nuestro ecosistema. Antes de salir del bosque nos encontramos en un lugar de cuento: el de los Tres cerditos con sus casas y todo.
El lugar es espectacular para sorprender a la familia.



Tips:

  • Calzado cómodo y cerrado.
  • Algunos juegos son inaccesibles con sillas de ruedas.
  • Si os alojáis en el Parque tenéis descuentos en las entradas (20% para estancias de 4 a 6 noches y 40% para estancias de una semana  y un 30% al contratarlo junto al alojamiento)
  • Precios: 14€ a partir de 13 años. De 3 a 12 años 8€ y menores de 3 años gratuito. Dtos. para grupos de más de 12 personas.
  • Tiempo para la visita: 3h30. Última hora para entrar a las 16h.
  • El parking es gratuito.
  • A la derecha de la recepción hay área de juegos, de picnic, petanca a la que todo el publico tiene acceso, incluso sin estar alojados ni entrar al parque.
  • Existe cafetería y restaurantes.
  • Aunque hay máquinas expendedoras, nosotros siempre llevamos agua encima.
  • Puedes salir y entrar las veces que sea necesario.

¿Una partida después de comer?

Como veis es un sitio ideal para todo amante de la naturaleza, para pasar un fin de semana genial o como alojamiento base para conocer la zona de Le Vienne en Francia, de la que ya os iremos mostrando lugares que visitar más adelante.

Alojamientos singulares.


NOTA: Este post es una colaboración. Si bien, esto no influye de ninguna manera en nuestra opinión que es objetiva e independiente y está basada en nuestra experiencia real.

viernes, 3 de febrero de 2017

RENNES - LE - CHATEAU, un pueblo con misterio.



Son muchas las hipótesis sobre la vida de Jesucristo y quizás sea en el pequeño pueblo francés de Rennes-le-Château donde se pueda dar algo de luz a tanto misterio. Al menos, eso fue lo que pensó Dan Brown al utilizar leyendas y hasta el apellido del párroco para su best-seller el Código Da Vinci.


Son tantas las especulaciones y conspiraciones que giran entorno a las restauraciones y obras que se hicieron en la pequeña iglesia que empezó a correr el rumor de que se había encontrado un tesoro.

Tanto San José como la Virgen portan niños en sus brazos


El origen del pueblo se remonta a la época de los visigodos en el siglo V. Una ciudad guerrera poblada por unos 30.000 habitantes que fue destruida por el ejército del rey de Aragón. En el siglo XIV sólo quedaban algunas casas, la iglesia dedicada a María Magdalena y la vieja casa solariega.

Castillo de Rennes le Château

La acomodada vida del cura, las construcciones y todas las leyendas que surgieron sobre el Santo Grial, la descendencia de Jesucristo, los Templarios, códigos secretos... se fueron con él a la tumba.

En la entrada el demonio Asmodeo, guardián de los secretos. Inscripciones como Terribilis est locus iste (Este lugar es terrible) y un viacrucis muy peculiar.
Cuentan que el sacerdote que le asistió en sus últimos momentos, salió tan escandalizado que no llegó a darle la extremaunción. Su doncella, conocedora de la historia murió en extrañas circunstancias, así que el enigma y los supuestos códigos de la pequeña capilla siguen sin resolverse.

Estancias de la casa, convertida en museo
Llegar a este pueblo con sol y que de repente se nuble de tal manera que no puedas ver el horizonte y empiece a llover hasta tener que refugiarnos en la atalaya acristalada durante esos 10 minutos que duró, le añadió más misterio a la visita. 





























El dominio de Bérenger Saunier cuenta con la villa Béthanie, la capilla privada donde tras ser juzgado de corrupción continuó dando misas, la magnifica torre Magdala (símbolo del pueblo) que sirvió de biblioteca, la torre de vidrio que fue invernadero, los preciosos jardines, la tumba del párroco y el museo.


El museo es muy interesante con la "losa de los caballeros", el pilar carolingio donde supuestamente habían unos pergaminos, una supuesta losa codificada... También hay quién cuenta que fue la iglesia quién mandó callar la boca al cura ofreciéndole una fortuna...
¿Quién sabe la verdad?


Muchos curiosos y seguidores del Código Da Vinci se dan cita en este pueblo que sólo por las vistas, la tranquilidad y el misterio vale la pena visitar.


lunes, 18 de abril de 2016

LAGRASSE, Pueblo etiquetado como uno de los más bellos de Francia.


La visita a este pueblo nos traslada a la edad media donde la vida giraba entorno a la gran abadía y fue así como se comenzó a poblar de artistas y artesanos. Cuentan que la abadía de Santa María de Lagrasse fue fundada en el siglo VIII por Carlo Magno, aunque ya estaba habitada por monjes ermitaños. Carlo Magno, deseoso de cristianizar todo territorio musulmán, dotó de hasta 30 monasterios la región de los Pirineos.

La abadía de Lagrasse es de las más prestigiosas de Francia. Se pueden visitar dos partes: la pública y la de los monjes benedictinos, por la que nosotros nos decantamos. Ellos mismos son los que poco a poco van reformando esta parte. Algunos de ellos pueden hacerte de guías, pero como nuestro francés es nulo decidimos ir por nuestra cuenta. Antes puedes ver un DVD de 12 min. que presenta la vida cotidiana de los canónigos. Para la visita sólo has de seguir las flechas.


La vida de los Canónigos Regulares de la Madre de Dios suscita mucho interés, ya que toda la tradición se remonta a San Agustín (+430). Con la entrada participas en la restauración de esa hermosa abadía de la que se encargan los monjes (4 € adultos y 1€ niños de 6 a 15 años). Las misas y oficios litúrgicos de cada día son cantados en gregoriano. Están abiertas a todos.


Además del precioso claustro, nos gustó mucho el huerto y jardines. Es una evocación a los tres periodos de la historia de estos jardines: el primitivo de los primeros ermitaños, el medieval (siglos V-XV) y el Renacimiento (siglo XVI). ¡Encontramos hasta una calabaza gigante!


Los jardines fueron muy importantes; ya que no sólo sirvieron para abastecerse de alimento, distracción y trabajo, sino que estudiaron las plantas medicinales cultivadas en cuadros en el jardín. Permitían curar a los numerosos enfermos acogidos en el hospital de la abadía. Los monasterios contribuyeron así a los progresos de la farmacopea.
A las niñas les resultó muy curioso y les llamaba la atención los monjes anclados en tiempos pasados de retiro espiritual y rezo. Es muy curioso asomarse a su estilo de vida y un privilegio.
















El pueblo creció en la orilla opuesta del río Orbieu. Al salir de la abadía, llegamos hasta allí, donde muchos niños jugaban y se refrescaban. Nosotros esta vez no íbamos preparados, pero nos metimos hasta la rodilla y descansamos un rato.

















Seguimos con la visita por las estrechas calles empedradas para descubrir un pueblo bohemio y artístico. La vida allí, a pesar del turismo, parece tranquila. Los aficionados a la fotografía van a disfrutar mucho.

Calles, iglesias y rincones preciosos.

Mercado medieval

Comimos en un restaurante de la calle principal, donde hay amplia oferta y aunque estaban llenos conseguimos mesa. El menú con platos típicas de la región estaba buenísimo. Yo pedí ensalada con queso y confit de pato. Os aseguro que es el más exquisito que he probado. (Por poco me quedo sin cuando les di a probar a las niñas.) Ellas pidieron hamburguesa casera.


En Lagrasse hay un museo de miniaturas de 1900 (así se llama), pero no nos pareció demasiado relevante y a las peques no les llamaba mucho entrar; así que lo omitimos.

Puente viejo

Se conservan joyas del medievo tan auténticas como el mercado del año 1315, murallas, torreones y puertas de entrada, el puente viejo (primera constancia en 1303), la pequeña iglesia gótica de San Miguel, mansiones, escudos,... nos pareció un lugar excepcional y más si has leído "Los Pilares de la Tierra" ;-)


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