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domingo, 23 de febrero de 2020

En Sevilla no bastan dos dias (Parte II)


El día anterior lo pasamos viendo los destacados monumentos de Sevilla: la Giralda, la Catedral, el Alcázar y paseamos por sus calles principales y comerciales hasta llegar al lugar donde encontramos Metropol Parasol, más conocido como las Setas.
Hoy, más tranquilos, llegamos hasta la Plaza España. Construida para la Exposición Iberoamericana de 1929 por el arquitecto sevillano Aníbal González (autor también de la Plaza América y sus tres pabellones), se ha convertido en uno de los puntos turísticos más visitados en la ciudad. No os perdáis detalle de sus azulejos, techos, cerámica y buscar el banco de vuestra provincia para haceros la típica foto.


La plaza está muy animada y os aconsejo dedicarle la mañana junto al Parque de María Luisa. Estos jardines pertenecían al Palacio de San Telmo hasta que la infanta Mª Luisa de Borbón los donó a la ciudad inaugurándose en 1914 como el primer parque urbano de la ciudad.
Cerca de aquí y dirigiéndonos hacia el río Guadalquivir, encontramos edificios tan singulares como el Teatro Lope de Vega, el Hotel Alfonso XIII, que también se construyó con motivo de la Exposición Iberoamericana, la Universidad (Antigua Real Fábrica de Tabacos) y el Palacio de San Telmo (ahora sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía) y nos llamó mucho la atención con sus doce hombres en piedra en lo alto. Se trata de doce sevillanos ilustres, os dejo este interesante video por si queréis saber más.


Cruzamos los Jardines de Cristina y encontramos por casualidad el monumento que Sevilla dedicó a la Duquesa de Alba.

Por esta zona hay muchos restaurantes y nosotros comimos en una terraza de la calle Almirante Lobo desde donde veíamos la Torre del Oro.
La Torre es hoy museo naval y un estupendo mirador al Guadalquivir. La entrada cuesta 3 € y abre sólo por la mañana hasta las 14h. Los lunes la visita es gratuita.
No olvidemos la relevancia de la ciudad y su puerto fluvial durante más de 200 años como base de operaciones ultramarinas en el Atlántico y Pacífico. Sevilla se convirtió en una de las ciudades más importantes en aquellos tiempos dejando un gran impacto reflejado en edificios administrativos, religiosos y civiles de gran envergadura.


Cuentan que se denomina Torre del Oro porque estaba recubierta de azulejos que brillaban con la luz del sol o que Pedro I guardaba tesoros en ella. La realidad es que en el año 2005, se averiguó que brillaba por la mezcla de cal y paja prensada. De origen almohade, formaba parte de la muralla sirviendo de defensa del puerto y de las Reales Atarazanas (antigua fábrica de barcos que espera abrir este año 2020), situadas en el barrio El Arenal.
Hacia allí nos dirigimos, no sin antes pasar por la Real Maestranza de Sevilla, una maravilla con esos tonos que para mí son el color especial de Sevilla. Caminamos por detrás de la plaza de Toros descubriendo este precioso  paseo y llegamos a una glorieta donde se levanta una cruz que cuenta la siguiente historia: " En el siglo XVI Sevilla, centro de confluencia mundial y puerta de entrada de las riquezas que subían por el curso del Guadalquivir, fue punto de partida de la hazaña marítima más importante de la historia del hombre: la primera vuelta al mundo. En 1649 quedaron enterrados en este entorno, llamado Monte del Baratillo marineros, pescadores y vecinos del Arenal que perecieron debido a una epidemia de peste. Existía en él esta cruz que se conmemora, convirtiéndose en un lugar de culto y devoción que dio origen a la hermandad de la Cruz del Baratillo".



Muy cerca y siguiendo la calle Arfe, encontramos el Mercadillo de Artesanía y detrás casi pasa inadvertido el Arco del Postigo del Aceite, una de las 18 puertas que tenía la antigua muralla romana y por la que entraban el aceite a la ciudad. Aquí también verás la pequeña capilla de la Virgen Pura y Limpia. Debido a su estrechez, es un punto complicado en el paso de las cofradías de Semana Santa.
Cruzamos el Arco y escondida está la plaza del Cabildo con tres accesos: uno desde la calle Arfe, otro desde la calle Almirantazgo que es la más bonita  por estar llena de columnas y desde la Avenida Constitución frente a la catedral. La plaza tiene una fuente y forma de semicírculo con frescos pintados sobre sus columnas.



Nuestro recorrido llega hasta el Hospital e Iglesia de la Santa Caridad. Os aconsejo su visita con la audio guía. Este es uno de los lugares que más me sorprendieron. Una historia desconocida para muchos que merecería ser valorada.
Miguel Mañara, fue su propulsor y se construyó aprovechando naves de las Reales Atarazanas. Como gran creyente, quiso hacer de la caridad su gran obra en la vida para entrar en el cielo. Creó un comedor y el Hospital para recoger a gente sin techo, llegando a aumentar los socios de la Hermandad a más de 500 personas y elevando así la cifra de donativos. Hay una exposición con algunos objetos que le pertenecieron y un lienzo de Zurbarán



A día de hoy, la Hermandad no recibe subvenciones y se sigue manteniendo gracias a los socios, donaciones y voluntariado. En esta Casa hogar vive gente abandonada por su familia o personas en la última fase de su vida que carecen de recursos. También cuenta con un economato en el que se ayuda a unas 2000 personas al mes. Una gran y loable obra de caridad que continua a través de los siglos, actuando con el mismo fin para el que fue fundado.


Pero, además Miguel Mañara, era gran amigo de Murillo y encontramos verdaderas obras de arte en la capilla de este autor junto a cuadros de Valdés Leal y Roldán. La capilla está llena de tesoros. Durante la Guerra de la Independencia, el Mariscal francés Soult robó cuatro de estas obras que después fueron vendidas y se encuentran en museos de Londres, San Petersburgo, Ottawa y Whashington. En la capilla encontramos sus copias.


El retablo es una obra maestra del barroco europeo creado por Bernardo Simón de Pineda y representa el entierro de Cristo con escultura de Pedro Roldán. Podemos acceder al coro por una estrecha escalera y obtendremos una buena perspectiva.
Desde aquí, volvimos a recorrer las calles del centro admirando muchos de sus edificios. No hay que olvidar que es el casco histórico más grande de España y perderse por sus calles es requisito indispensable en Sevilla. ;-)

Monumento por la Tolerancia y detrás el Puente de Triana