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domingo, 13 de septiembre de 2020

Qué ver en Buñol, el pueblo de la Tomatina


Buñol es un pueblo del interior de Valencia de la que dista 40 km. y es conocido internacionalmente por su fiesta de la Tomatina, donde las calles se tiñen de rojo tras tirarse toneladas de tomates maduros entre los participantes. Una placa en la Plaza del Pueblo indica el lugar exacto donde se originó la fiesta el 29 de agosto de 1945, cuando se les empezó a lanzar tomates a los gigantes y cabezudos.


 

Pero más allá de la fiesta, hay un pueblo con un castillo insólito, rutas senderistas, parajes naturales y unas zonas de baño estupendas.

Dejamos el coche en el Parque de San Luis, ya que después de comer queriamos pasear por la zona del río y así evitamos volver a subir. Para llegar a este parque, viniendo desde Valencia entramos un poco en el pueblo por la Plaza de las Ventas para coger la calle Condes de Buñol, calle Juan Pesset y a la derecha del campo de fútbol hacemos un tramo en el que parece que te sales del pueblo. Junto a una fuente en la carretera encontramos una cabra montesa bebiendo, parece acostumbrada a hacerlo. Un par de curvas y antes de cruzar el puente, a la izquierda encuentras el parque.


 

Desde aquí cogimos la calle San Luis y la calle Cid. Por estas calles, podéis ver los enganches en el suelo para tapar las fachadas durante las fiestas y que no acaben teñidas de rojo. En esta calle se encuentran algunos de los principales puntos de interés que vimos antes de subir a la zona del castillo.

Antes de llegar a la Plaza del Pueblo, se encuentra la iglesia de San Pedro Apóstol, de estilo neoclásico del siglo XVIII. Pasando la plaza en la que, como he dicho antes se encuentra la placa conmemorativa del inicio de la Tomatina, vemos el bonito edificio donde se ubica el ayuntamiento.

 


Más adelante subimos por un callejón de escaleras hacia el barrio del Castillo. Por todo el pueblo encontramos fuentes dedicadas a santos y de agua fresca, lo cual se agradece ya que hacia calor. Pasamos por el Parque de Borrunes a las faldas del castillo, la vegetación apenas te deja ver el río. Cruzamos por un pequeño puente y subimos hasta el castillo. Nos dirigimos a la Oficina de Turismo y la chica, muy maja, nos explica que hay dos museos: el arqueológico y el etnológico en dos edificios cercanos. Nos acompaña y nos deja la llave. Lo visitamos tranquilamente, no son muy grandes. El primero, se ubica en el antiguo Palacio de Mercader y se exponen piezas de el paleolítico, neolítico, edad de bronce, del hierro y algunas iberas y romanas. Se encuentra un pozo que en su epoca tenía una noria para extraer agua de una fuente.


 

El segundo museo que visitamos fue el etnológico, situado en la antigua iglesia del Salvador, del siglo XIII.

También subimos a las torres desde donde hay buenas vistas. La entrada se paga en la oficina de turismo y cuesta 1 euro cada lugar. Sinceramente, aunque no es un precio elevado, no me pareció que hubiera gran cosa. 

Hay visitas guiadas con la entrada a los museos por 6€ los adultos y gratuita para menores de 12 años, has de apuntarte desde AQUÍ.


 

El castillo de Buñol se construyó entre los siglos XI y XII, en un lugar fronterizo entre Castilla y Valencia. De carácter defensivo poseía dos fosos diferenciados: el primero separa el recinto militar de la zona de las Ventas y el segundo lo separa de la zona de viviendas exteriores.  Es de los pocos castillos que conservan viviendas habitadas en el interior de la plaza de Armas, de ahí su peculiaridad. Resulta una estampa muy bonita con las blancas fachadas adornadas con flores y situadas entre torres defensivas. Una plaza muy original.

Volvemos por la Oficina de turismo y bajamos por las estrechas calles de origen musulmán. Algunas de estas calles fueron pintadas por Sorolla. Al final, volvimos a salir por la misma callejuela de escaleras que da a la calle Cid. 


 

Desde aquí os podéis acercar al Molino Galán, edificio del siglo XVII que albergó el molino de papel y una fábrica papelera, industria muy importante en el municipio. El edificio se ha rehabilitado y  alberga la biblioteca, una sala de exposiciones y conferencias y el Museo de la Tomatina entre otros usos.


Por aquí pasa el río Buñol y comienza el bonito paseo fluvial que nos lleva a una pequeña piscina natural bajo el puente. Nosotros aquí aprovechamos para ir a comer en un restaurante con una gran terraza en el Parque San Luis. Este paraje me encantó. Hay una fuente, columpios, un enorme auditorio que se construyó aprovechando la forma rocosa de esta zona y al final está la Ermita neoclásica de San Luis Beltrán, junto a la que hay un bonito manantial de agua.

 

Después de comer cruzamos el puente dejando abajo la piscina natural y tomamos una senda río

arriba. Un chico nos dijo que por una pequeña puerta metálica existía un camino por el que iba la gente

del pueblo a las pozas, pero también se podía acceder por la parte de la derecha a la primera de las

pozas. Y eso hicimos, aunque no es un camino muy bien conservado y tuvimos que cruzar el río sobre unos troncos, pero enseguida llegamos. Nos pudimos refrescar y descansar un rato sobre las rocas.

Nuestra intención era ver la Cueva del Turche, pero está cerrada hasta nuevo aviso. Es un paraje natural con una bonita cascada que forma un pequeño lago y area de picnic. Pero las pozas de la Jarra nos sirvieron para pegarnos un chapuzón y refrescarnos lejos de la gente que había en la piscina natural.


 

Si os gusta el senderismo hay rutas fáciles para toda la familia y otras con mayor dificultad como la PRV 190 Buñol-Las Moratillas de más de 29 km. AQUÍ os dejo el enlace con información más completa sobre las diferentes rutas.

Para los que quieren disfrutar de la naturaleza por más tiempo, la zona tiene alrededor pequeños pueblos como Alborache, Yátova y Macastre que forman parte de la Hoya de Buñol. 

¿Qué?¿Te animas a conocer la zona de Buñol? Y si ya la conoces, cuéntanos qué te parece.