jueves, 21 de mayo de 2015

PEÑÍSCOLA, UN BALCÓN AL MAR.


Con el sello de TURISMO FAMILIAR, esta localidad destaca por sus muchos atractivos, no sólo naturales, sino también históricos.


Playas de fina arena con aguas limpias, cristalinas y de poca profundidad que son ideales para los que viajamos con niños. Además siempre hay actividades infantiles por el paseo de la Playa Norte.
Por cierto, estaba montado el escenario de la serie "El Chiringuito de Pepe", aunque de Pepe ni rastro. Fue curioso para las niñas ver que detrás del decorado no había nada.


En ambas playas hay juegos, columpios, pirámides, básquet, fútbol, vóley playa y aparatos para hacer gimnasia los mayores. AQUÍ puedes consultar la agenda, alojamientos, restaurantes, descargarte folletos y todo lo que ofrecen a los que viajamos en familia.


Pero lo que más me gusta de Peñíscola es deambular por sus calles del casco antiguo, descubriendo cada uno de sus rincones, parándome en las tiendecitas de recuerdos y artesanía. asomándome a cada uno de sus balcones al mar.



Asomándome a cada uno de sus balcones al mar.


Empezamos la visita al casco antiguo viendo a los pescadores arreglando sus redes junto al puerto.


Rodeado por una muralla, en lo más alto, como si de un barco se tratara destaca el castillo del Papa Luna. Hacía allá nos dirigimos.
















Cruzamos un pequeño puente que empieza a llenarse de candados (moda que se esta imponiendo en cada puente con cuerdas de nuestro país, que no sé porqué copiamos) hasta ver el sistema hidráulico junto a la muralla, la Font de Fora y el lavadero. El agua procede de manantial.  Aunque la fuente se construyó en 1578 junto a la muralla y modificada en 1950, algunos consideran la canalización de la época romana.













Subimos por el Portal de San Pere (junto al puerto pesquero), por donde dicen que entró Sant Vicent Ferre para convencer al Papa Luna de que abdicara. Data de 1411 y destaca el blasón del Papa Luna. Antes de la construcción del puerto pesquero en 1925, el mar llegaba hasta las murallas.


Bordeando la muralla llegamos al "Bufador", túnel natural en la roca por donde, en días de fuerte marejada, se ve y se oye "soplar" el mar que entra. Todo un espectáculo que pudimos escuchar bajito, pues el mar estaba en calma. Vale la pena parar a tomar algo en las preciosas terracitas que hay en la bajada al "Bufador".

A la izquierda se baja para ver el "bufador"


En frente, el Fortí del Bonet, un excelente observador astronómico por la noche.




Playa Sur, Puerto y parking








Pero si decides continuar hacia arriba, encontrarás el Museo del Mar (gratuito. Horario: 10-14/16-20), desde donde se aprecian vistas estupendas al Mediterráneo.
En el mirador destacan los viejos cañones que defendían la fortaleza.























Observarás peces autóctonos, instrumentos antiguos de buceo, ánforas y algunos restos encontrados en zonas cercanas.

Un lugar curioso es la casa de Las Conchas. Unos vecinos comenzaron a colocar conchas en la fachada de su casa a mediados de los cincuenta, hasta quedar totalmente cubierta en nuestros días. Las niñas quedaron maravilladas de cómo tuvieron esa bonita idea y reunieron tantas.


Llegamos al faro. Construido en la dependencia denominada polvorín, perteneciente al castillo y que funcionó como aljibe templario durante la Edad Media.


Su señal luminosa alcanza los 65 km. de distancia.

Alcanzamos el castillo, en la zona más elevada, a 64 metros sobre el nivel del mar. Construido por los templarios (hay una exposición de trajes, armamento, etc. y algunos elementos de tortura) sobre restos de una construcción árabe a principios del s. XIV, fue utilizado como basílica pontificia por Benedicto XIII, el papa Luna y su sucesor Clemente VIII.
Peñíscola es la tercera sede papal del mundo, junto con Aviñón y Roma. La fortaleza es Monumento Historicoartístico Nacional desde 1931.
Los menores de 10 años no pagan y los adultos 3,50€.


Consulta los horarios para coincidir, si el tiempo lo permite, con el vuelo de aves rapaces. También las puedes ver en los Jardines del castillo, bajando hacia la playa Norte.


Junto al castillo, en la plaza de Armas esta la Iglesia de la Virgen de Ermitana, patrona del pueblo. Las fiestas patronales son en septiembre.
















Continuamos por el Parque de la Artillería disfrutando de las vistas. Bajamos hasta el Portal Fosc (Oscuro), la que fue primera y única puerta de acceso en el s. XVI. Delante, la iglesia de Santa María.















Originaria del s. XIII, fue reconstruida en el s.XIV, a consecuencia de un incendio. Se amplió en el s. XVIII, por lo que tiene elementos estéticos de diferentes periodos. Se conservan piezas de gran mérito historicoartístico. En este templo celebró pontificales el papa Luna, Benedicto XIII y Clemente VIII. Fue consagrado obispo el que se convertiría en el papa Calixto III.




Fuera de la muralla encontramos la Casa de la Sirenita o Aljub de la Fontanella. Antes de la construcción del portal de Sant Pere, aquí estaba el embarcadero y de este aljibe tomaban agua los pescadores.


No puedes pasar por alto si vas con peques el parque del lago. Donde disfrutaran viendo los grandes peces, los patos y cruzando puentes.


Peñíscola, pese a ser un enclave turístico, es muy tranquilo. A unos 3 km. hay un pequeño parque acuático, Pistas de Karts, el Jardín del Papagayo, entre otros atractivos. Ideal para ir con niños.
Peñíscola es uno de los más bellos pueblos de España.



¡Y es de cine! Porque se han rodado muchas películas, de hecho, también hay un festival de cine todos los años en la localidad. Tiene rincones fabulosos.




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