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Mostrando entradas con la etiqueta Ruta de los castillos cátaros. Mostrar todas las entradas
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viernes, 3 de junio de 2016

COUIZA, tranquilo pueblo del Laguedoc .


Llegamos por casualidad a este pueblo, buscando alojamiento en Limoux o proximidades. La llegada al apartamento fue un poco catastrófica pero eso ya lo contamos en este enlace.


Couiza tiene un hotel-restaurante en su espectacular castillo que atrae a turistas y comensales a degustar la gastronomía francesa.


Con dos ríos La Salz y el Aude. El pueblo lo cruza la carretera que viene de los Pirineos. Junto al puente que cruza el río La Salz podrás ver placas que indican hasta dónde llegó el agua en las riadas de diferentes años. Impresiona que llegase hasta la puerta de la Farmacia (delante de nuestro alojamiento).

















Deportes, kayaks, rutas, restaurantes, centro médico, supermercado, panadería, oficina de turismo y muy buena combinación incluso por tren y autobús para cualquier otro pueblo. Muy cerca hay hipermercados.


El pueblo es tranquilo y es todo un lujo poder refrescarse en la zona del río cercano al castillo. Un pequeño pueblo al que no le falta nada y muy cerca de todo. Ideal.

viernes, 18 de septiembre de 2015

CARCASONA, la gran ciudad amurallada detenida en el tiempo.


Ostenta el título de Ciudad amurallada más grande de Europa y es el tercer lugar de Francia que recibe más visitas, pasar por la zona y no visitarla sería de locos. También fue de locos meterte en pleno agosto a recorrer sus transitadas callejuelas.

 

Pero con lo que nos gustan las ciudades medievales, la cita con la ciudad medieval era ineludible. Rodeada por dos anillos de muralla, no es de extrañar que fuera infranqueable.





















Cuenta la leyenda que Carlomagno llevaba años acechando la ciudad a la espera de que se quedaran sin víveres y se rindieran. Murió su rey musulmán, pero su viuda, Carcas, no claudicó. Ordenó que se tirará por la muralla el único cerdo que les quedaba y un saco de trigo. Así hizo creer que les sobraba tanta comida que se podían permitir el lujo de tirarla. El ejercito acechador se marchó y Carcas mandó hacer sonar las campanas. De ahí el nombre de la ciudad: "Carcas, sona".  Las niñas se quedaron fascinadas con esta historia.

Monumento a la Dama Carcas.

Carcasona, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, no deja a nadie indiferente. Con más de 2.500 años de historia, su fortaleza construida sobre un dolmen, frenaba al reino de Aragón en el siglo XIII.


La visita al castillo comienza en el patio de armas. Puedes recorrerlo con folleto informativo, audio guía (no quedaban), guiada, visita - conferencia y hay otra opción para escolares y personas con minusvalías (reserva previa). 

Plano de La Cité
Precios y descuentos

Taquillas
Las flechas te van indicando el orden de la visita. En el primer piso proyección de un video de 12 minutos sobre la evolución y la restauración del conjunto medieval, en el siglo XIX por el arquitecto Viollet-le-Duc.

Cadalsos y vistas al patio central del interior del castillo
Sin duda, este castillo es el corazón de la ciudad. Dentro tampoco hay mucha cosa, la verdad. Lo más llamativo es el museo lapidario y algunas pinturas en una sala.


Acceder a los cadalsos (galerías de madera), torres y murallas contemplando los paisajes de este patrimonio excepcional, ofrece una panorámica extraordinaria tanto de la primera muralla, de los exteriores como del centro de la ciudad medieval.

Vistas al exterior e interior de la ciudad














Antes de pasar el puente para entrar al castillo, nos dimos cuenta de que, en el foso habían unos bancos para sentarse y un huerto precioso. Ese foso, según oímos, jamás tuvo agua.















La historia cuenta que la muralla galo-romana no impidió que el lugar fuera conquistado por visigodos, sarracenos y francos. La poderosa dinastía de los vizcondes Trencavel domina el castillo hasta su anexión con el reino. Adquiere, entonces, la apariencia de fortaleza que conserva hoy en día. Hasta la firma del Tratado de los Pirineos, en 1659, Carcassonne protege la frontera entre Francia y Aragón.


El deterioro de la ciudad llega con la anexión del Rosellón al reino de Francia en 1659. Las piedras de sus murallas son reutilizadas cuando, a principio del siglo XIX los militares no pueden mantener las fortificaciones.





Bajamos de su muralla y visitamos la Basílica de Saint Nazaire. Las vidrieras son preciosas. Un coro en concierto te hacía revivir la grandeza del monumento. Desde fuera a la peque le llamaron mucho la atención las gárgolas, sobre todo una con forma de rana.






Comimos al aire libre y a la sombra en el parque junto a la Puerta Narbonne. En un improvisado merendero. Evitamos colas para comer y ahorramos algo de dinero. Aunque para comer en La Cité hay para todos los gustos y bolsillos.

Las calles de La Cité están llenas de tiendas, restaurantes, cafeterías y panaderías.
Junto a uno de los viejos pozos, el Pozo Grande, hay una casa del terror, museo de la inquisición. No entramos y preferimos tomar un helado en una de las múltiples terrazas.


La zona entre las dos murallas puedes recorrerlas en calesas.


Hay una zona en la que por las tardes hacen torneos medievales, aunque a las niñas no les apeteció.


Algo cansados ya, decidimos coger el trenecito blanco en la parada de autobuses (junto al parking de la puerta Narbonne, más barato y mayor recorrido) para recorrer la zona de La Bastide.


Cruzando el puente viejo, las vistas de la ciudad fortificada son espectaculares. Nos faltó dar un paseo por las orillas de Canal du Midi.



Recomiendo llegar pronto, porque los parkings se llenan rápidamente. Y si se puede, dicen, que la mejor época para su visita es en otoño o primavera.
Como puedes comprobar, las opciones son múltiples también para los niños. Un buen lugar para conocer el esplendor de la Francia medieval.

martes, 8 de septiembre de 2015

SAISSAC, Historia de un tesoro

 
Maravillosas vistas desde la carretera
Pueblo típico de la Montaña Negra, a 24 km. de Carcasona.

Iglesia de Saint Michel

 El Castillo está construido sobre una roca frente a los Pirineos, lo datan entre el 900 y 960. Sus vistas merecen una parada detenida desde la parte alta del pueblo para disfrutar de la llanura de Lauragais.


Alberga una exposición con todo lo relacionado con la moneda medieval. Levantando ventanitas, los niños descubren el ciclo de su realización. Desde la extracción del mineral, su acuñación, cambio, métodos de intercambios comerciales, conflictos...


Diferentes tesoros: los de la infancia, del amor e ¡incluso del espacio!

El tesoro de Saissac consta de 2000 denarios acuñados entre 1250 y 1270. Este tesoro aquí expuesto es uno de los más antiguos escondidos en la región de Languedoc. Hay una proyección sobre el tesoro, pero la pillamos en francés y las niñas no quisieron esperar a que la pusieran subtitulada en castellano... no lo he encontrado en castellano, pero es este.


El Castillo se sitúa al sur del pueblo, en su parte baja. Aunque antiguamente y por los restos romanos y vestigios del pueblo fortificado se situaría alrededor. Desde la Puerta de Tolosa  salían una red de caminos sombríos por una gran vegetación.



Este castillo se construyó después de la cruzada contra los Cátaros, a finales del s. XIII. Queda el poderoso torreón y las torres y terrazas que lo hacen ser uno de los más amplios de la región.






Aunque su estado es ruinoso, van descubriéndose zonas como los hornos, ya visitable. Esperemos que se recuperen poco a poco otras dependencias.

Escaleras rehabilitadas y hornos recientemente descubiertos
 
Merece la pena pasear por el pueblo. Hay varios ríos, y algún riachuelo que recorre sus calles.

Riachuelo entre las casas, vestigios medievales, torreones (museo de antiguos oficios)...

Calles y casas típicas de la zona
 
El pueblo dispone de dos viejos lavaderos que parecen estar metidos en una cueva, para resguardarse de los fríos inviernos. Casas que dejan entrever su pasado medieval, ventanas de madera, callejuelas tranquilas, la fuente de 1722 en la plaza de las Hierbas,... o los baños públicos que tan bien cuidados están y de los que disponen prácticamente todos los pueblos que hemos visitado por la zona (alguno de ellos con el antiguo agujero, pero más higiénicos que las cabinas que suelen colocar por aquí...). Son muchos los detalles que este pueblo y su antiguo castillo cátaro poseen.
 
Fuente de 1722  con el blasón del pueblo, en la plaza de las Hierbas. Detrás, casa con pizarra
 
Uno de los lavaderos, curiosa y original puerta, toilettes, detalles medievales y zona ajardinada con casa de piedra.