domingo, 20 de noviembre de 2022

Gruyères, un viaje cultural y gastronómico a la Suiza más auténtica

     


    La gran tradición de dos grandes productos gastronómicos como son el queso y el chocolate suizo ponen en el mapa la región de La Gruyère, en el cantón de Friburgo. Los pastos que alimentan a las vacas suizas son una materia prima de excelente calidad que han sabido aprovechar para crear más de 400 variedades de quesos y sirvieron para ser el pionero en la fabricación del chocolate con leche. Seguro que os suenan las marcas suizas como Nestlé, Lindt, Milka, Toblerone o Cailler. Entre los tipos de queso más conocidos, destacaría el Emmental, Raclette y, cómo no, el Gruyère. Los propios suizos son los mayores consumidores de estos productos.

    Así que, en nuestra visita al pueblo de Gruyères no dejamos pasar la oportunidad de conocer la elaboración de ambos productos estrellas en las fábricas de mayor tradición. Os lo contamos todo en este post.

APARCAMIENTO

    El pueblo de Gruyères tiene cerrado el acceso en vehículo, como muchos pueblos suizos. Nosotros dejamos el coche en el P2. Este cuesta 1CHF/hora y únicamente has de subir unas pocas escaleras para encontrarte frente al P1 (2CHF/hora) y la entrada al pueblo. Aquí se encuentran también unos baños públicos gratuitos y sorprendentemente para nosotros (mal acostumbrados) limpísimos. 

    Un mapa enorme nos recibe frente a la Oficina de Turismo, la cual está preparada para descansar, tiene wifi gratuito, hay muchos folletos para curiosear e informarte sobre todas las actividades, rutas, etc que puedes hacer en la zona. No olvides pedir información en castellano a las chicas, pues amablemente han redactado información en nuestro idioma, ya que aumenta la demanda. 

HISTORIA

    Gracias a quince tumbas encontradas se pueden datar los primeros vestigios de Gruyères entre los años 325 a 250 a. C. Ya en los años ochenta descubrieron las ruinas de una villa romana de la que no tenemos mucha información. La población fue invadida por diferentes poblados, hasta que fue incluido en el reino de la Borgoña.

    Se supone que el nombre de "Gruyères" viene de la grulla, representada en el escudo de armas. Aunque también existen otras teorías.

    Es en el siglo XI cuando gran parte de la población, animados por el primer conde Guillaume I, acude a defender la fe cristiana en la primera Cruzada contra los turcos. Los supervivientes que volvieron trajeron con ellos la enfermedad de la lepra y ellos y las personas que se contagiaron sufrieron el estigma de la enfermedad y fueron aisladas.

    

    Tras este conde pasaron dieciocho más, hasta que el último se declaró en bancarrota en el año 1554. Pidió dinero prestado a Friburgo y a Berna, pero como no podía pagar le embargaron tierras. Incluso llegó a proporcionar 2000 hombres al rey de Francia, pero estos hombres no estaban preparados y el rey se negó a pagar. El castillo pasa por varias manos, hasta que en 1938 pasa a ser propiedad del cantón de Friburgo quienes instalaron un museo de arte medieval que hoy en día es gestionado por la Fundación del Castillo de Gruyeres.

RECORRIDO

    Comenzamos el recorrido desde la Oficina de Turismo. El pueblo es prácticamente una calle llena de restaurantes, galerías de arte, tiendas de souvenirs... pero vas a estar parando porque es realmente precioso. 


    A la derecha de la entrada a la ciudad, se sitúa la Torre Chupia Barba (Barba Quemada), llamada así porque la barba de los prisioneros era quemada. Este era el lugar en el que los condenados a muerte eran torturados e interrogados. 

    En el centro del pueblo, la fuente está rodeada de flores como es típico por aquí. Imaginar el adelanto que supuso para la población traer el agua al pueblo en el año 1755. Los primeros caños eran de madera y daban muchos problemas, así que se reemplazaron por los de hierro fundido.

    A la izquierda se encuentra el Belluard (bulevar) con una hermosa puerta sobre la que se representan las figuras de Claremboz y Bras de Fer, dos héroes que, en el s. XIV, se enfrentaron casi solos ante el asedio de los berneses hasta que llegaron los refuerzos.


    El Hostal de la Plaza era antiguamente el único lugar en el que se vendía alcohol, sal y alguna otra mercancía. Delante se encuentra un banco en piedra con agujeros de distintas medidas que servían para verificar las ventas de cereales.

    Destaca en la plaza una pequeña iglesia que resulta ser el Calvario. Actualmente, es una sala de exposiciones. Desde aquí se obtienen unas bonitas fotografías de la plaza con las montañas al fondo.

    Si cogemos la calle a la derecha, llegamos a un parque con columpios, área de picnic, parte de murallas y un tramo empedrado de calle que fue construida para facilitar el traslado de los difuntos de otros pueblos hasta el cementerio. La iglesia de Santo Teódulo guarda la cripta de los condes y otros nobles. Destaca el campanario de la iglesia que tuvo funciones de observatorio.


Casa Chalamala
    Volviendo al calvario, si cogemos la calle de la izquierda que sube al castillo, encontramos delante de la tienda "Filet de Gruyères", en el suelo una piedra redonda donde se colocaba "La Picota". Aquí se ataban a los ladrones en un poste de roble durante un día como castigo.

    A la izquierda de la Picota, se distingue una bonita casa que perteneció al Bufón Girard, de sobrenombre Chalamala, como se conoce a esta casa. Fue un hombre muy rico que vivió en los tiempos del conde Pedro IV, durante el siglo XIV.

    Muy cerca (detrás del rte. El Chalet), se encuentra el Hogar de St. Germain, un antiguo hospital que data de 1411 y fue transformado en hospicio en el año 1863. El edificio es continuación del Castillo de St. Germain, actual museo HR Giger, y comunicado por una galería.




Castillo

    La ciudad medieval conserva un rico y cuidado patrimonio. El castillo es a su vez museo de arte medieval. Es muy aconsejable rodear sus murallas para apreciar el bonito paisaje. Es el segundo castillo más visitado y fotografiado de Suiza con ocho siglos de historia a sus espaldas. 

    Las primeras referencias que se tienen del castillo son del siglo XIII. Presenta una arquitectura militar llamada "Cuadrado de Saboya" de planta prácticamente cuadrada con torres defensivas. En el siglo XV es transformada en casa señorial: se añade la escalera de caracol en el patio interior y se construye la capilla de la explanada. Desde 1849 hasta 1938 fue residencia veraniega de las familias Bovy y Balland. 


    Realizarás un viaje al medievo a través de sus salones, exposiciones y colecciones. Encontramos tapices, habitaciones amuebladas, armaduras, murales, cuadros y diferentes obras de arte. La Sala de los Caballeros es la que más nos llama la atención hasta que salimos a una gran balconada desde donde tenemos las mejores vistas a los jardines de estilo francés y la muralla que recorremos al bajar.


  • Horario: 9 a 18h (abril - octubre) y de 10 a 17h (noviembre - marzo)
  • Precios: Adultos 12CHF, Jubilados y estudiantes 8CHF, de 6 a 15 años 4CHF y menores de 6 años gratuita.
  • Tiempo estimado de visita: 1h

Museo HR Giger
    Hay dos museos más: el Museo del Tibet  y el Museo HR Giger. El Museo del Tibet recoge una de las mayores colecciones de estilo budista del mundo, mientras que el Museo HR Giger está dedicado a la obra fantástica del creador de Alien. Tras abrir una exposición en el castillo que fue todo un éxito, Giger se enamoró del lugar. Tanto fue así que en 1998, compró este pequeño chateau y creó el museo. Se trata del Castillo de St. Germain, construido en el siglo XIII y en el que vivieron los ministros del conde entre 1351 y 1578. 

    Enfrente encontramos un bar muy curioso, diseñado por HR Giger. Nosotros entramos a comer unos sandwiches y perritos calientes. Es un bar de copas y sólo pueden hacerte eso para comer algo, los precios no fueron demasiado elevados a comparación con las bebidas. Si no consumes, no puedes hacer fotos ni grabar. 



    Gruyères ha sido catalogado como uno de los "Mejores pueblos turísticos" en 2021 y el año 2014 fue reconocido como "el pueblo más hermoso de la Suiza francófona". No podéis iros sin comprar algún recuerdo, alguna delicia o degustar sus especialidades como son las foundues, röstis, sopas o el menú Bénichon.


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