lunes, 6 de diciembre de 2021

Cómo visitar gratuitamente El Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.


Los monumentos de Patrimonio Nacional tienen dos días de tarifa gratuita para ciudadanos de la Unión Europea y ciudadanos iberoamericanos. En el caso del monasterio de San Lorenzo de El Escorial se puede visitar gratuitamente los miércoles y domingos de 15 a 19 horas (18 horas en invierno). Último acceso permitido a las 17 horas. El día 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional de España, la entrada gratuita es de 10 a 18 horas.

Los siguientes colectivos tienen acceso gratuito siempre (previa acreditación):

  • Familias numerosas
  • Menores de 5 años
  • Docentes en activo
  • Personas en situación de desempleo
  • Personas con discapacidad y un acompañante.
Las entradas gratuitas sólo se pueden obtener en taquilla, en la fachada norte por donde se accede al monumento.



El coste de una entrada general son 12 euros y la reducida 6 euros, así que si puedes aprovechar la oportunidad, resulta un ahorro considerable que puedes invertir en una comida, por ejemplo.

Días de cierre: Lunes, 24, 25 y 31 de diciembre, 1 y 6 de enero, 1 de mayo, 13 de septiembre. Pueden haber cierres adicionales con motivo de actos oficiales que podéis consultar en este enlace.
La visita al monasterio puede durar unas dos horas.

HISTORIA

Carlos V se retiró al pequeño Monasterio de San Jerónimo de Yuste, en la provincia de Cáceres, donde pasó sus últimos días. Agradecido a esta orden, transmitió a su hijo Felipe II el deseo de fundar un monasterio con un panteón en el que recibir sepultura junto a su mujer, Isabel de Portugal y toda su descendencia. (Aunque actualmente lo ocupa la Orden de san Agustín)
Decidido a cumplir el deseo de su padre, quedaba buscar el lugar de emplazamiento, marcando el centro de la península ibérica. El Escorial era entonces una pequeña aldea, pero disponía de canteras de granito y pizarra, leña, aguas de calidad y abundante caza. Cuenta la leyenda que la ubicación sirvió para tapar una puerta al infierno.



Eligió levantarlo para conmemorar la derrota al rey francés Enrique II durante la batalla de San Quintín, que sucedió el día de San Lorenzo. Por este motivo el monumento se dedicó a este Santo. Como curiosidad os contaré que el edificio tiene forma de parrilla  porque fue el instrumento de tortura con el que los romanos mataron a San Lorenzo ante la negativa de este de renunciar a su fe cristiana.  
Felipe II encargó la obra a Juan Bautista de Toledo y lo nombra arquitecto real. Fue entonces cuando se traslada la capital de España desde Toledo a Madrid.  A la muerte del arquitecto, recoge el testigo Juan de Herrera, quien interpretaba el renacentismo de una forma característicamente sobria que pasó a llamarse estilo "herreriano". 
El monasterio se fue ampliando con un colegio, un seminario y una biblioteca. También se agregó un palacio como segunda residencia real y por último la Basílica consagrada en 1595. El rey siguió muy de cerca las obras de este enorme complejo que se construyó entre los años 1563 y 1584. Desde finales del siglo XVI empezó a considerarse como la Octava Maravilla del Mundo. El edificio llegó a ser el más grande de Europa. También fue el primero que se dibuja, incluso antes que El Vaticano.

Claustro bajo



QUÉ VER 

El Monasterio es un museo en sí. Actualmente las visitas guiadas están suspendidas por el Covid-19, pero la visita es fácil ya que hay paneles y el itinerario está bien marcado. 
Nada más entrar pasamos por dos pequeños patios. Aquí se ubican también los baños. Nos llamó la atención la escalera principal, que une el claustro principal bajo con el alto. Es una de las primeras escaleras "imperiales" construidas en España. Las pinturas son bellísimas, representan cinco apariciones de Cristo tras su Resurrección. La bóveda se pintó entre 1692-1693 por el napolitano Luca Giordano. 



Pasamos por la Sala de las Batallas que nos recordó a la sala de los mapas de El Vaticano. Está decorada con frescos que simulan ser tapices. Se recogen las principales batallas protagonizadas por Felipe II.
Pasamos por la Sala de la Corte del Rey y nos llama la atención una especie de relojes de sol en el suelo que son en realidad meridianas (hay otra en la entrada a la sala contigua). Fueron realizadas por el matemático Juan Wendlingen en 1755 y están representados los signos del zodiaco.

Uno de los objetos más singulares que encontramos en el Palacio de los Austrias es la silla de Felipe II. Desde su habitación, el monarca podía seguir las celebraciones religiosas. 
El Palacio de los Borbones está decorada con mobiliario y tapices de los siglos XVIII y XIX. Si bien he de decir, que los vigilantes no daban tiempo de leer los carteles de las diferentes salas, pues metían tanta prisa que apenas pudimos detener nuestros pasos en algunas de las habitaciones del palacio.




La Biblioteca es una maravilla. La alargada bóveda fue pintada por Tibaldi y se representan las siete artes liberales (retórica, gramática, música, aritmética, dialéctica, geometría y astrología), la Teología y la Filosofía. Los libros, unos 40.000 volúmenes, tienen los bordes de las hojas en dorado para que conjuntaran con el mobiliario. Uno de lo elementos más llamativos es la "esfera armilar", un regalo del cardenal Fernando de Medici a Felipe II. Esta esfera muestra el concepto del universo antes de que Galileo descubriera que la Tierra gira alrededor del Sol.
En la mayoría de las estancias no se permite hacer fotografías ni grabar videos. 

El Panteón Real es el lugar donde están enterrados los Reyes de España, a excepción de Felipe V y Fernando VI. Antes de ser enterrados deben pasar 30 años en el "Pudridero" para que su cuerpo se momifique. Hay diferentes salas, ángeles custodios, el blanco panteón de los infantes, donde la A significa que son de la rama de los Austria y la B de los Borbones. 



El Patio de los Reyes es uno de los lugares más singulares. Coronan la fachada más importante los seis reyes de la tribu de Judá, con David y Salomón en el centro.

Por último, la Basílica es un ejemplo del Renacimiento español. Destacan las esculturas rezando a ambos lados del altar mayor de los reyes Felipe II con su familia y Carlos V con la suya en bronce dorado. 



Los lados Norte y Oeste están rodeados por la Lonja (parte adoquinada) y en los otros lados se encuentran los jardines. Para completar la visita hay que salir para llegar a lo jardines de los Frailes al finalizar el lado Oeste. En el estanque hay algún cisne y por los jardines podéis encontrar algún pavo real. 
La mejor estampa del monasterio la encontramos frente al pequeño parque Adolfo Suárez, donde también hay una estatua de Felipe II mirando hacia Madrid. Desde aquí es fácil visualizar las torres más altas de la capital.



Aunque hayáis llegado hasta aquí por visitar el Monasterio, os invito a descubrir el pueblo. Carlos III ordenó al arquitecto Juan de Villanueva la construcción de una pequeña ciudad cortesana. 
Si disponéis de más tiempo, los alrededores como el Valle de los Caídos (con los mismos horarios de visita gratuita), el Bosque de la Herrería y la Silla de Felipe II. Porque más allá del monasterio, la zona es asombrosa.

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