lunes, 13 de enero de 2020

CASTELL DE GUADALEST, UN PUEBLO CURIOSO PARA IR CON NIÑOS


El Castell de Guadalest es un pueblo del interior de Alicante y uno de los más bonitos de España, no es de extrañar su afluencia turística durante todo el año. A tan sólo 20 km de Benidorm y rodeado por montañas, encontramos en lo alto esta villa bañada por el río Guadalest, principal afluente del río Algar.
El pueblo no es muy grande, tan sólo cuenta con 300 habitantes y es muy fácil de ver en una mañana, con lo que es una excursión genial si estáis en la Costa Blanca.
Dejamos el coche a la entrada al pueblo, en el parking (no recuerdo cuál era el precio) y accedemos por unas escaleras hasta el pueblo. Lo primero que nos encontramos es un pequeño lavadero de un blanco brillante.


Nos llama mucho la atención que siendo tan pequeño tenga tantos curiosos museos: Museo Microgigante, Museo Microminiaturas, Museo Histórico Medieval de Tortura, Museo de Saleros y Pimenteros (sólo hay otro más en el mundo que está en Tennesse, EEUU), Museo Belén y Casitas de Muñecas (precioso), Museo Municipal Casa Orduña, Museo de Vehículos Históricos de Guadalest (en la carretera 755 Callosa-Guadalest, km 7) donde lo que más hay son motocicletas  y  nos gustó mucho el Museo Etnológico (además gratuito).


Es en el año 1974 cuando el Castell de Guadalest es declarado Conjunto Histórico Artístico.
El pueblo se divide en dos barrios: el Arrabal y el Castell, que están unidos por un precioso túnel excavado en la roca natural llamado Portal de Sant Josep. Su fachada es un arco de piedra que enmarca la puerta de la que aún se conserva una de las hojas. Sobre ella y un balcón que fue lugar para la guardia.


Nos topamos de frente con la Casa Orduña que también es museo y una preciosa casa de nobles. A través de ella se accede  al Castillo que se divide en dos: Castillo de San José y Castillo de la Alcozaiba. El primero se asienta sobre la roca más alta del pueblo y fue una fortaleza de la época árabe construida en el siglo XI, al igual que la torre que queda de la Alcozaiba. Ambos se encuentran bastante destruidos debido a dos terremotos y la Guerra de Sucesión que voló gran parte de estos.
Al lado de la Casa Orduña, se encuentra la pequeña iglesia de un blanco inmaculado que fue construida sobre un antiguo templo del siglo XIII. La iglesia ha sufrido varias remodelaciones, pues fue saqueada e incendiada durante la Guerra Civil. Esta iglesia fue durante 400 años la más importante del Valle.


Pasamos al salir por el Museo Etnológico que os recomiendo encarecidamente, pues esta típica casa del siglo XVIII se encuentra excavada en la roca, tiene un molino y es preciosa. Seguimos caminando y se abre frente a nosotros la Plaza de San Gregorio con un mirador al embalse.
El Pantano de Guadalest pertenece a la cuenca hidrográfica del Xúquer y fue construido para regular el caudal condicionado por las abundantes lluvias en otoño y primavera y la escasez durante el verano. Actualmente abastece de agua a las zonas turísticas de la costa.


Pasando la plaza y bordeando el mirador, podemos ver algunas partes de la muralla defensiva aprovechando la forma natural de las rocas. Destacan unas rocas enormes separadas debido al terremoto de 1644.


Bajando ya al barrio del Arrabal nos entretenemos admirando el bonito Jardín de las Palmeras y en las muchas tiendecitas. Como se nos hizo tarde, decidimos comer en el mismo pueblo, antes de coger el coche, para no tener que andar buscando después. Comimos muy bien en el Bar Guadalest que tiene platos combinados, tapas, pizzas y menús por 8,50 incluso fines de semana. Esta al lado del lavadero, en la carretera.



¿Os animáis a conocer este pueblo alicantino? Espero que os guste y os sorprenda tanto como a nosotros.
Si queréis ampliar vuestra estancia, hay rutas de senderismo, deportes de aventura y diferentes alojamientos en la web del Ayuntamiento.


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