jueves, 6 de abril de 2017

La Casa del Labrador en Jumilla


Si buscas una casa con encanto, alejada del estrés y el ruido, con todas las comodidades y todo lujo de detalles en la que los niños puedan corretear mientras hacéis una barbacoa, buscas La Casa del Labrador.
Se accede desde la Nacional 344, tomar la salida 67 y enseguida encuentras las indicaciones Hacienda del Carche. No hay perdida. Está a 6 kms. de Jumilla.


Antigua casa de labranza rodeada de viñedos y olivos en plena Sierra de El Carche. Se ha respetado la construcción inicial de 1800 y  la original esencia de la vivienda con gruesos muros de piedra, vigas de madera y detalles por toda la casa.
La sensación de abrir las ventanas y contemplar la naturaleza, los paisajes, ya es relajante de por sí.


La casa es realmente amplia para disfrutar en grupo. Tiene 4 habitaciones dobles con baño propio. Una de ellas totalmente adaptada para minusválidos que además cuenta con jacuzzi. Cuentan con secadores de pelo, albornoces y amenities.


No echarás a faltar absolutamente nada. Cuenta con todo tipo de electrodomésticos, lavadora, cafetera de cápsulas, secadora, una gran TV, WiFi,... La casa, como no podía ser de otra forma, se autoabastece con energía solar y el agua proviene únicamente de la lluvia, respetando el medio ambiente.

La casa está llena de detalles que hacen referencia a la antigüedad y el uso vinícola de la casa.

Llegamos justos de tiempo y fuimos directamente a la visita enológica que habíamos contratado (ya os hablaré de ella en otro post) y de la que por estar alojados en la casa disfrutamos de un descuento. Marta, siempre dispuesta a hacernos la estancia aún más agradable nos acompañó y nos mostró la casa. También nos indicó donde comer y nos dio unos descuentos para restaurantes en los que disfrutaríamos gratuitamente de uno de sus vinos. Y es que no hay que olvidar que Jumilla es tierra de vinos con D.O.


Después de comer y dar un pequeño paseo por el pueblo todos teníamos ganas de volver a la casa, porque realmente es una casa para disfrutarla.
Tomarte algo tumbado en los cómodos sofás mientras conversas cuando la tarde se empieza a echar encima son placeres sencillos, pero que te llenan.


Mientras los peques correteaban y echaban unas partidas al billar o probaban el jacuzzi los chicos se encargaban de la barbacoa. (Hay leña y todo lo necesario).
Tan relajados salieron los niños que se tumbaron en los sofás y por poco no llegan ni a la cena.
Fue un fin de semana intenso y repleto de emociones. Una casa y una experiencia inolvidable que os queremos recomendar seáis amantes del vino o no.
Una exclusiva: próximamente... ¡piscina!

Vistas a la Sierra El Carche

No hay comentarios:

Publicar un comentario