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domingo, 19 de febrero de 2023

Recorre Suiza en 8 días



Este viaje lo hicimos con coche propio. Nuestra base en Suiza son las afueras de su capital, Berna. Un barrio residencial muy tranquilo cercano al río y con todos los servicios próximos. Estuvimos en una casa gracias a Homeexchange, la mejor manera de ahorrar en tus viajes.

 Desde aquí nos movimos fácilmente, ya que las carreteras son muy buenas y la conducción muy correcta, lo que hace que sea bastante seguro viajar en coche por el país. Eso sí, nada más cruces la frontera compra la vignette, una pegatina que has de pegar en el parabrisas para evitar multas. Se compra en cualquier gasolinera, para circular por todas las carreteras. Así no tendrás problemas. Creo que nos costó 45 euros y sirve para un año.

Si viajas en avión y quieres reservar un coche, te recomiendo Discovercars 


En 8 días en Suiza visitamos:

Día 1. Ginebra - Llegada a nuestro alojamiento en Berna

Día 2. Avenches - Murten y Friburgo

Día 3. Maison du Gruyère - Castillo y pueblo de Gruyères - Maison Cailler y Castillo de Chillon.

Día 4. Blausee Naturpark - Lauterbrunnen - Interlaken - Spiez y Thun

Día 5. Lucerna

Día 6. Berna

Día 7. Cataratas del Rin - Steim am Rhein - Zürich

Día 8. Basilea y cambio de alojamiento (Selva Negra)

Mapa de los lugares visitados

 

👉 Pasamos a compartiros nuestra ruta:

Día 1: Ginebra y llegada a Berna (alojamiento)

🚗 160 km. 

Sede de las Naciones Unidas en Ginebra

Es una ciudad que se puede ver en un día. Bajo el Puente Jonction, donde se unen  el río Arve con el río Ródano, encontramos unas naves que se han convertido en espacios de ocio gratuitos para practicar deportes, con el préstamo gratuito de material. Skate, vóley playa (con su arena y todo), columpios, actividades como pintar graffittis, tumbonas, mesas de picnic, fuentes de agua y espacio de baño con su chiringuito. L´Asphalt abre hasta principios de octubre. 

El mejor lugar donde se ve la unión de ambos ríos y se distinguen los diferentes colores de sus aguas es sobre el puente, pero aquí también puedes llegar al lugar en el que se encuentran. Es curioso ver cómo se dejan llevar por la corriente, una práctica muy habitual en el país.

Un lugar para ver es el Jet d´Eau, un chorro de agua en el lago Lemán que llega a alcanzar 140 metros de altura y es visible desde muchos puntos de la ciudad. 

La Sede de las Naciones Unidas es un indispensable, se ofrecen visitas guiadas y se recomienda reservar al menos con tres meses de antelación AQUÍ. Nosotros no encontramos disponibilidad para las fechas, así que nos quedamos en las puertas. La plaza donde se encuentra está repleta de chorros y en verano resulta muy divertido para los peques. La escultura Broken Chair fue instalada en protesta contra las minas antipersona.

En esta ciudad nació el filósofo Jean-Jacques Rousseau, concretamente en la Grand-Rue. Pasear por las calles del casco histórico, visitar la catedral de San Pedro (s.XII), descubrir sus muchos museos, o descansar en alguno de sus parques como el Jardin Anglais donde se encuentra el reloj de flores son las mejores opciones para conocer la ciudad. 

Desde aquí y en poco más de una hora y media nos plantamos en Berna, donde teníamos nuestra casa de HomeExchange


Día 2: Avenches, Murten y Friburgo.

🚗 26 km

Anfiteatro de Avenches


Avenches
es conocida por ser una antigua ciudad romana. Cuenta con un castillo medieval (bastante descuidado) y muy cerca el anfiteatro que sigue utilizándose a día de hoy. Un poco más alejado, el Santuario Cigognier del 98 a.C., un templo que presuntamente mandó construir Trajano. En 1939 se descubrió un busto en oro que posiblemente representa a Marco Aurelio. Desde aquí y por un sendero que discurre entre un maizal, encontramos el teatro galo-romano que tenía capacidad para 12000 personas con un altar en el centro, por lo que se intuye que podía tener funciones religiosas. Hay unos prismáticos por los que se ven diapositivas de cómo eran estos recintos en la
antigüedad. El acceso es completamente gratuito.

Siguen realizándose trabajos arqueológicos y vale la pena recorrer las bonitas calles de este pequeño pueblo.

Llegamos a Murten a la hora de comer y lo hicimos junto al castillo, en una plaza con vistas al lago y a la sombra de grandes árboles. No éramos los únicos, ya que muchos que parecían ser trabajadores de la zona y se acercaban hasta allí con sus fiambreras. 

Murten


Murten es uno de esos pueblos que te conquistarán en Suiza. Podéis subir a la Torre del Homenaje que fue prisión y entrar gratuitamente. Su muralla es la mejor conservada del país y podéis recorrerla libremente. La calle del centro es una de las más bonitas, llena de soportales, comercios y restaurantes. Cruzamos la puerta de Berna del s. XVIII con su reloj del año 1712. Se puede bajar al lago donde practicar deportes acuáticos, subir a un barco, tomar algo en una terraza o simplemente pasear por la orilla.

Friburgo fue nuestra última parada del día. Una ciudad con mucho desnivel y a la que dedicarle tiempo. Aparcamos cerca de la catedral gótica de San Nicolás, que os recomiendo visitar, pues es una maravilla. También podéis subir a su torre, a 74 metros de altura. Por esa misma calle hacia abajo llegaríamos a la parte mejor conservada de la Edad Media, con el puente de Berna y algunas casas del siglo XIII. Junto al Museo de las Marionetas, otro de los muchos puentes de la ciudad, el Puente de Milieu, tiene unas preciosas vistas a la parte de la catedral y bajo el cual hay una zona con césped ideal para darse un chapuzón y descansar. Esta zona nos parece un pueblo estancado en el medievo, es precioso. 

Vistas de Friburgo desde la parte baja


Hay un funicular propulsado por aguas residuales que lleva funcionando desde 1899 y conecta la parte alta y baja de la ciudad. 

El Ayuntamiento del siglo XVI tiene una bonita torre con reloj y está en una bonita plaza con una de las once fuentes históricas en medio. Desde aquí subimos hacia la parte alta, con concurridas calles llenas de comercios y terrazas. Desde la calle principal se ven también calles con escaleras (algunas de ellas cubiertas).

Os recomiendo subir hasta la ermita de Loreto, para mí el mejor mirador de la ciudad y desde donde podréis subir libremente a alguna de las torres, puertas y tramos de muralla ya que están abiertas al público.


Día 3: Gruyères y Castillo de Chillon.

🚗 61 km

Decidimos visitar a primera hora la Maison du Gruyère, la fábrica del famoso queso que fue pionera en realizar demostraciones para dar a conocer el proceso de elaboración de este producto. 

Después, subimos hasta el precioso pueblo de Gruyères donde visitamos su castillo, recorrimos las calles, entramos a comer algo en el bar de HR Giger y disfrutamos de las vistas desde su muralla. El castillo es un museo y existen dos más: un museo del Tibet y el de HR Giger.

Por la tarde realizamos una visita muy dulce a la Maison Cailler, la marca de chocolate más antigua del mundo y la primera en fabricar el chocolate con leche. 

Castillo de Chillon


Tras esta visita cultural y gastronómica a Gruyères, nos marchamos al Castillo de Chillon. Aunque es complicado aparcar, lo conseguimos. Disponíamos de poco tiempo, ya que debíamos regresar a Berna y no pudimos detenernos en Montreaux. Lo ideal hubiera sido dar un paseo por la ciudad y llegar andando hasta el castillo por la orilla del lago Lemán. Si tenéis tiempo, el paseo son 45 minutos o con el autobús 201.


Día 4: Blausee Naturpark, Lauterbrunnen, Interlaken, Spiez y Thun .

🚗 89 km

Este día fue muy especial porque visité dos de los lugares que me enamoraron nada más verlos por Instagram: Blausee y Lauterbrunnen. Debían estar incluidos en el viaje sí o sí. No me defraudaron. 

Blausee


Compramos las entradas a Blausee Naturpark online. Es un lago increíble donde hacer diferentes rutas por senderos forestales, hacer una barbacoa (cuando esté permitido), llevar tu picnic y dar un paseo en barca sobre el lago de un increíble azul (incluido con la entrada). El agua de este lago viene del agua subterránea del kandertal. Hay columpios, baños, cafetería, kiosko, fuentes, restaurante e incluso un hotel con spa. También podéis encontrar alpacas y llamas o visitar una piscicultura orgánica de truchas. 

Comimos en ese mágico paraje y pusimos rumbo a otro de los lugares que más ganas tenía de conocer: Lauterbrunnen. Este paisaje es brutal y has de incluirlo en tu viaje a Suiza. Se puede subir a la cascada gratuitamente. La subida es costosa, pero vale la pena para ver el valle. Se pasa por el interior de la montaña y te encuentras tras la cascada. No llevaba mucha agua, pero valió la pena por las vistas. Me hubiera gustado quedarme mucho más tiempo realizando alguna ruta o adentrándome más en el valle de las 72 cascadas.

Lauterbrunnen


Pasamos por Interlaken sin pena ni gloria. Es un lugar bonito, para hacer base entre los lagos y realizar rutas cercanas. Desde aquí pasamos a visitar Spiez, este pueblo es precioso con las vistas al lago y zonas de baño. Las mejores vistas las encontrarás desde su castillo. La zona del puerto está llena de restaurantes, terrazas y amplias zonas de juego.

Lago de Thun (Spiez)

Llegamos a Thun al atardecer y estuvimos un par de horas que fueron suficientes para recorrer el casco histórico y disfrutar de su ambiente. En sus puentes se practica surf aprovechando las corrientes que se forman y otros jóvenes realizaban acrobacias sobre unas cuerdas. Subimos hasta su castillo convertido en hotel restaurante que también alberga el museo de historia. Bajamos por las escaleras y encontramos un centro histórico con muy buen ambiente y lleno de terrazas cercanas al río donde también vimos una noria. Su plaza del ayuntamiento es una preciosidad, no dejéis de visitarla.

Día 5: Lucerna

Lucerna es una de las ciudades que te arrepentirías si no la visitas. Rodeada de montañas y a orillas del lago de los Cuatro Cantones conserva uno de los puentes de madera más antiguos del mundo y un centro histórico con magníficos frescos en sus fachadas. 

Kapellbrücke (Lucerna)

Dejamos el coche en la zona de la estación del tren y cerca de la oficina de turismo donde cogimos un mapa y nos recomendaron el itinerario. 

Comenzamos la visita desde Bahnhofplatz y nada más cruzar lo primero que vemos es el Kapellbrücke (Puente de la Capilla) con su Torre del Agua, la imagen más conocida de la ciudad. Este puente tiene una longitud de 200 m. y fue reconstruido tras sufrir un incendio, en el siglo XIV fiel al anterior. En sus techos se guardan una colección de pinturas de Hans Wagman del siglo XVII que tratan temas religiosos e históricos. 

Entramos a la iglesia jesuita con sus dos torres características situada junto al río. Esta iglesia es el primer edificio barroco de Suiza (año 1666). Desde aquí continuamos paseando hasta el segundo puente en madera, el Spreuerbrücke, para dirigirnos a las murallas y recorrerlas libremente pasando por sus torres entre las que destaca la del reloj. 

Torre del Reloj (Lucerna)

Bajamos al casco histórico donde es imprescindible pasar por sus plazas, fijarse en sus fuentes, entrar en alguna tienda y disfrutar del buen ambiente de la ciudad. 

No olvidemos acercarnos al Jardín de los Glaciares donde se encuentra el León Moribundo esculpido en la roca. La escultura homenajea a 800 soldados suizos que murieron en París durante la Revolución francesa.  Muy cerca se encuentra la iglesia Hofkirche y el puerto desde donde puedes coger un barco para recorrer el lago o simplemente dar un bonito paseo disfrutando del paisaje.


Día 6: Berna


Este día lo dedicamos entero a conocer Berna, la capital del país. Dejamos el coche junto al Bären Park (parque de osos) por recomendación de nuestro anfitrión y tras asomarnos al foso de los osos, cruzamos el puente NydeggBrücke para descubrir el casco antiguo de Berna, Patrimonio de la Humanidad y con uno de los paseos cubiertos más largos de toda Europa. 6 km de galería comercial abierta. No olvides mirar abajo, ya que la calle Kramgasse está llena de tiendas también en los sótanos, muchas de ellas de segunda mano y artesanías. 

Las muchas fuentes renacentistas que encuentras tienen diferentes significados, están muy decoradas y son muy coloridas. El Ayuntamiento es de estilo gótico tardío y junto a él se encuentra la iglesia de San Pedro y San Pablo. Volvemos a la calle Kramgasse para detenernos frente al Zytglogge (Torre del reloj) donde 4 min antes de cada hora comienza el espectáculo de este carrusel con reloj astronómico de 1530. La torre es de construcción muy anterior y fue la primera puerta de la ciudad. 

Kramgasse con el Zytglogge al fondo


Durante el mes de agosto todos los sábados los museos de Berna son gratuitos. Si vais en estas fechas os recomiendo madrugar para aprovecharlo, ya que cierran pronto y hay mucho que ver. En la calle principal pudimos visitar gratuitamente la casa de Einstein. Un apartamento bastante pequeño, en el que vivió dos años y desarrolló algunas de sus teorías como la de la relatividad.

Hay que visitar la catedral que tiene una plataforma a 101 metros de altura y es la más alta de Suiza. En su entrada está representado el Juicio Final con más de 200 figuras policromadas. Podéis reservar online la visita gratuita al Parlamento sería otro espacio para conocer. Si no habéis tenido esa suerte, igual es bonito visitarlo desde fuera. Delante hay algunos chorros de agua para refrescarse en verano y la parte trasera es ideal para descansar, comer al aire libre, jugar una partida al ajedrez o disfrutar de las preciosas vistas. Desde aquí veréis el río Aare y a su lado unas piscinas con toboganes y amplias zonas verdes completamente gratuitas. Están en el barrio hipster de Marzili, muy de moda actualmente.

Parte trasera del Parlamento


Aunque las mejores vistas están en el Rose Garden, incomparables al atardecer y con muy buen ambiente. No olvidéis al bajar por un sendero haceros una foto con Einstein sentado en un banco. Cogimos el coche y nos acercamos hasta el Centro Paul Klee. Aunque estaba ya cerrado, el edificio nos gustó mucho.

Día 7: Cataratas del Rin, Steim am Rhein y Zürich

🚗 78 km

Cataratas del Rin

Estando tan cerca del salto de agua más grande de Europa, decidimos ir a verlo. Entramos por la parte suiza, donde está el castillo de Laufen. Vas bajando diferentes niveles hasta llegar a una altura donde casi tocas el agua. La fuerza del agua es brutal y aún así la roca central desafiante, aguanta. Se puede acceder a ella en barco por 20€, pero hay diferentes circuitos desde 5€. Puedes subir después por un ascensor. La zona tiene parque infantil, zona de picnic y barbacoas.

Desde aquí nos acercamos a Steim am Rhein, un pueblo donde el lago Costanza vuelve a convertirse en el río Rin. Fue premiado en 1972 por la Sociedad de Patrimonio Suizo por sus magníficas casas de frescos y entramados de madera. En un edificio junto a la oficina de turismo se recrea un hospital y albergue que hubo antiguamente. Este pueblo también conserva el monasterio de St. George de la Edad Media. 

Steim am Rhein


La tarde la reservamos para conocer Zurich, la ciudad más poblada del país aún sin ser su capital. La primera visita que hicimos fue al Museo FIFA, inaugurado en el año 2016. Aunque no seáis amantes del fútbol, os lo recomiendo. Es un indispensable. A través de sus 3 plantas, conocerás la historia de este deporte, encontrarás multitud de juegos interactivos, trofeos, cine, biblioteca, souvenirs, bar/cafetería, todas las selecciones, sus mascotas e incluso puedes hacer de locutor o marcarte unos bailes. 

Museo FIFA


El río Limmat divide el centro histórico en dos. Las dos torres de la iglesia protestante de Grossmünster se ven desde casi todos los puntos de la ciudad y se puede acceder a una de las torres. Entre los lugares que hay que ver en Zurich está su bonita Ópera, la calle Bahnhofstrasse (la más cara de Europa), el jardín bótanico y el barrio Lindenhof. Este barrio fue el origen de la ciudad y se encuentra entre la calle Bahnhofstrasse y el río. Sus calles empedradas suben hacia una colina desde donde obtendrás las mejores panorámicas de la ciudad. Como en todo Suiza, las calles están muy cuidadas al igual que sus fachadas y no parece un barrio antiguo. Una de las calles que más me gustaron fue Niederdorf con sus tradicionales balcones pintados y llena de banderas.  


Día 8: Basilea.

Era nuestro último día en Suiza y aprovechando que íbamos a la Selva Negra, pasamos la mañana conociendo Basilea. Desde la Oficina de Turismo nos recomendaron varias rutas o la combinación de algunas de las cinco. Mapa en mano y según nuestros gustos, recorrimos lo que nos pareció indispensable. 

Subimos al casco antiguo y encontramos Labyrinth-platz, un verde rincón con vistas a los tejados de la ciudad. La Puerta Spalentor es una de las más impresionantes que verás en la ciudad. 

Patio interior del Ayuntamiento


Bajamos por la calle Spalenberg en la que hay placas en el suelo con nombres de conocidos nacidos en la ciudad, entre ellos Roger Federer. Llegamos al Ayuntamiento con su tono rojo llamativo y con un patio interior completamente cubierto de frescos con el mismo tono de fondo y escudos de los doce cantones (faltan el de Tesino y el de Ginebra, cantones que se añadieron más tarde). 

Bonita plaza con fuente y la Puerta Spalentor al fondo


Subimos a su catedral, preciosa y bastante grande. Aquí se encuentra la tumba de Erasmo de Rotterdam. En la parte trasera de la iglesia hay un claustro con nichos de nobles químicos y alquimistas que huyendo de la inquisición, llegaron hasta aquí. De hecho, la ciudad tiene una gran industria de tradición farmaceútica. Saliendo por la parte trasera de la iglesia hay una pequeña plaza con magníficas vistas al Rin y a la parte más moderna de la ciudad. Puedes utilizar el trasbordador para cruzar a la otra orilla.

Si te gusta visitar museos, en Basilea no te aburrirás porque hay cerca de 40.



domingo, 20 de noviembre de 2022

Gruyères, un viaje cultural y gastronómico a la Suiza más auténtica

     


    La gran tradición de dos grandes productos gastronómicos como son el queso y el chocolate suizo ponen en el mapa la región de La Gruyère, en el cantón de Friburgo. Los pastos que alimentan a las vacas suizas son una materia prima de excelente calidad que han sabido aprovechar para crear más de 400 variedades de quesos y sirvieron para ser el pionero en la fabricación del chocolate con leche. Seguro que os suenan las marcas suizas como Nestlé, Lindt, Milka, Toblerone o Cailler. Entre los tipos de queso más conocidos, destacaría el Emmental, Raclette y, cómo no, el Gruyère. Los propios suizos son los mayores consumidores de estos productos.

    Así que, en nuestra visita al pueblo de Gruyères no dejamos pasar la oportunidad de conocer la elaboración de ambos productos estrellas en las fábricas de mayor tradición. Os lo contamos todo en este post.

APARCAMIENTO

    El pueblo de Gruyères tiene cerrado el acceso en vehículo, como muchos pueblos suizos. Nosotros dejamos el coche en el P2. Este cuesta 1CHF/hora y únicamente has de subir unas pocas escaleras para encontrarte frente al P1 (2CHF/hora) y la entrada al pueblo. Aquí se encuentran también unos baños públicos gratuitos y sorprendentemente para nosotros (mal acostumbrados) limpísimos. 

    Un mapa enorme nos recibe frente a la Oficina de Turismo, la cual está preparada para descansar, tiene wifi gratuito, hay muchos folletos para curiosear e informarte sobre todas las actividades, rutas, etc que puedes hacer en la zona. No olvides pedir información en castellano a las chicas, pues amablemente han redactado información en nuestro idioma, ya que aumenta la demanda. 

HISTORIA

    Gracias a quince tumbas encontradas se pueden datar los primeros vestigios de Gruyères entre los años 325 a 250 a. C. Ya en los años ochenta descubrieron las ruinas de una villa romana de la que no tenemos mucha información. La población fue invadida por diferentes poblados, hasta que fue incluido en el reino de la Borgoña.

    Se supone que el nombre de "Gruyères" viene de la grulla, representada en el escudo de armas. Aunque también existen otras teorías.

    Es en el siglo XI cuando gran parte de la población, animados por el primer conde Guillaume I, acude a defender la fe cristiana en la primera Cruzada contra los turcos. Los supervivientes que volvieron trajeron con ellos la enfermedad de la lepra y ellos y las personas que se contagiaron sufrieron el estigma de la enfermedad y fueron aisladas.

    

    Tras este conde pasaron dieciocho más, hasta que el último se declaró en bancarrota en el año 1554. Pidió dinero prestado a Friburgo y a Berna, pero como no podía pagar le embargaron tierras. Incluso llegó a proporcionar 2000 hombres al rey de Francia, pero estos hombres no estaban preparados y el rey se negó a pagar. El castillo pasa por varias manos, hasta que en 1938 pasa a ser propiedad del cantón de Friburgo quienes instalaron un museo de arte medieval que hoy en día es gestionado por la Fundación del Castillo de Gruyeres.

RECORRIDO

    Comenzamos el recorrido desde la Oficina de Turismo. El pueblo es prácticamente una calle llena de restaurantes, galerías de arte, tiendas de souvenirs... pero vas a estar parando porque es realmente precioso. 


    A la derecha de la entrada a la ciudad, se sitúa la Torre Chupia Barba (Barba Quemada), llamada así porque la barba de los prisioneros era quemada. Este era el lugar en el que los condenados a muerte eran torturados e interrogados. 

    En el centro del pueblo, la fuente está rodeada de flores como es típico por aquí. Imaginar el adelanto que supuso para la población traer el agua al pueblo en el año 1755. Los primeros caños eran de madera y daban muchos problemas, así que se reemplazaron por los de hierro fundido.

    A la izquierda se encuentra el Belluard (bulevar) con una hermosa puerta sobre la que se representan las figuras de Claremboz y Bras de Fer, dos héroes que, en el s. XIV, se enfrentaron casi solos ante el asedio de los berneses hasta que llegaron los refuerzos.


    El Hostal de la Plaza era antiguamente el único lugar en el que se vendía alcohol, sal y alguna otra mercancía. Delante se encuentra un banco en piedra con agujeros de distintas medidas que servían para verificar las ventas de cereales.

    Destaca en la plaza una pequeña iglesia que resulta ser el Calvario. Actualmente, es una sala de exposiciones. Desde aquí se obtienen unas bonitas fotografías de la plaza con las montañas al fondo.

    Si cogemos la calle a la derecha, llegamos a un parque con columpios, área de picnic, parte de murallas y un tramo empedrado de calle que fue construida para facilitar el traslado de los difuntos de otros pueblos hasta el cementerio. La iglesia de Santo Teódulo guarda la cripta de los condes y otros nobles. Destaca el campanario de la iglesia que tuvo funciones de observatorio.


Casa Chalamala
    Volviendo al calvario, si cogemos la calle de la izquierda que sube al castillo, encontramos delante de la tienda "Filet de Gruyères", en el suelo una piedra redonda donde se colocaba "La Picota". Aquí se ataban a los ladrones en un poste de roble durante un día como castigo.

    A la izquierda de la Picota, se distingue una bonita casa que perteneció al Bufón Girard, de sobrenombre Chalamala, como se conoce a esta casa. Fue un hombre muy rico que vivió en los tiempos del conde Pedro IV, durante el siglo XIV.

    Muy cerca (detrás del rte. El Chalet), se encuentra el Hogar de St. Germain, un antiguo hospital que data de 1411 y fue transformado en hospicio en el año 1863. El edificio es continuación del Castillo de St. Germain, actual museo HR Giger, y comunicado por una galería.




Castillo

    La ciudad medieval conserva un rico y cuidado patrimonio. El castillo es a su vez museo de arte medieval. Es muy aconsejable rodear sus murallas para apreciar el bonito paisaje. Es el segundo castillo más visitado y fotografiado de Suiza con ocho siglos de historia a sus espaldas. 

    Las primeras referencias que se tienen del castillo son del siglo XIII. Presenta una arquitectura militar llamada "Cuadrado de Saboya" de planta prácticamente cuadrada con torres defensivas. En el siglo XV es transformada en casa señorial: se añade la escalera de caracol en el patio interior y se construye la capilla de la explanada. Desde 1849 hasta 1938 fue residencia veraniega de las familias Bovy y Balland. 


    Realizarás un viaje al medievo a través de sus salones, exposiciones y colecciones. Encontramos tapices, habitaciones amuebladas, armaduras, murales, cuadros y diferentes obras de arte. La Sala de los Caballeros es la que más nos llama la atención hasta que salimos a una gran balconada desde donde tenemos las mejores vistas a los jardines de estilo francés y la muralla que recorremos al bajar.


  • Horario: 9 a 18h (abril - octubre) y de 10 a 17h (noviembre - marzo)
  • Precios: Adultos 12CHF, Jubilados y estudiantes 8CHF, de 6 a 15 años 4CHF y menores de 6 años gratuita.
  • Tiempo estimado de visita: 1h

Museo HR Giger
    Hay dos museos más: el Museo del Tibet  y el Museo HR Giger. El Museo del Tibet recoge una de las mayores colecciones de estilo budista del mundo, mientras que el Museo HR Giger está dedicado a la obra fantástica del creador de Alien. Tras abrir una exposición en el castillo que fue todo un éxito, Giger se enamoró del lugar. Tanto fue así que en 1998, compró este pequeño chateau y creó el museo. Se trata del Castillo de St. Germain, construido en el siglo XIII y en el que vivieron los ministros del conde entre 1351 y 1578. 

    Enfrente encontramos un bar muy curioso, diseñado por HR Giger. Nosotros entramos a comer unos sandwiches y perritos calientes. Es un bar de copas y sólo pueden hacerte eso para comer algo, los precios no fueron demasiado elevados a comparación con las bebidas. Si no consumes, no puedes hacer fotos ni grabar. 



    Gruyères ha sido catalogado como uno de los "Mejores pueblos turísticos" en 2021 y el año 2014 fue reconocido como "el pueblo más hermoso de la Suiza francófona". No podéis iros sin comprar algún recuerdo, alguna delicia o degustar sus especialidades como son las foundues, röstis, sopas o el menú Bénichon.


También os pueden interesar estas visitas: La Gruyère, región suiza del queso y el chocolate 

domingo, 16 de octubre de 2022

La Gruyère, región suiza del queso y el chocolate


La comarca de La Gruyère, en el cantón de Friburgo, está formada por diferentes pueblos como Gruyères, Broc, Bulle, Jaun, Moléson, Charmey o La Berra. La zona posee una gran opción de diversos paisajes: cascadas, montaña, valles, lago... Hubiéramos necesitado unos cuantos días para profundizar en esta región y realizar las diferentes visitas y actividades que se ofrecen. Por ello, nos centramos en el pueblo de Gruyères, esperando poder volver algún día. Lo que no nos perdimos fueron dos de sus tradiciones rurales más destacadas: la producción del queso y el chocolate.


VISITA A LA QUESERÍA  LA MAISON DU GRUYÈRE 

Mundialmente conocido es el queso del mismo nombre que el pueblo (pero sin la "s") y visita ineludible su fábrica. Así que nos fuimos derechitos a conocer cómo se fabrica este manjar con denominación de origen tan premiado.


La Maison du Gruyère fue fundada en 1967 por la Sociedad Lechera de Gruyères (cooperativa), para satisfacer la demanda turística de los miles de visitantes que llegaban hasta la región atraídos por el magnífico castillo de Gruyères y que deseaban conocer el proceso de fabricación de este admirado queso. Esta quesería-demostración se inauguró en 1969, siendo pionera en Suiza.

El aparcamiento es gratuito durante una hora si visitas la fábrica (ya sabéis que el aparcamiento en Suiza es prácticamente siempre de pago). 

Con vuestra entrada recibiréis una audioguía disponible hasta en trece idiomas (el español entre ellos) y una muestra de quesos (3 diferentes maduraciones). 


Hasta La Maison du Gruyére, en Pringy, llegan los campesinos de la región dos veces al día para entregar la leche fresca con la que se producen hasta 48 ruedas de queso. La fábrica está equipada con 4 cubas de 4.800 litros y su bodega puede almacenar hasta 7000 ruedas de Gruyère AOP. Según la temporada, el queso se elabora entre 2 y 4 veces. Se realizan demostraciones diarias de 9 a 11 y de 12.30 a 14.30h.  

La exposición "Le Gruyère AOP, un viaje al corazón de los sentidos" es toda una experiencia, pues desde el momento en que subes sus escaleras escuchas los cencerros y los mugidos de las vacas en la montaña. Durante la visita puedes oler el heno, tocar la piel de la vaca, ver toda la elaboración y objetos expuestos sobre la historia de este producto único y por supuesto, saborear hasta tres fases de maduración. Por supuesto, todo ello ayudado de tecnología con juegos interactivos, videos, etc.


La experiencia no podría acabar de mejor manera que visitando Le Marché Gruérien, donde podéis llevaros productos regionales, artículos y souvenirs. Un mercado muy completo. En el restaurante la cocina es ininterrumpida desde las 11.30 hasta 1 hora antes del cierre y se preparan menús para degustar los mejores productos locales. Existe un menú para llevar que podéis consultar en su web

El exterior es ideal para hacer un picnic o descansar mientras los más pequeños juegan en los columpios desde donde se divisa la silueta del castillo de Gruyères.

Información útil:

  • Horario Museo: de 9 a 18:30 de junio a septiembre y de 9 a 18 de octubre a mayo. 
  • Tarifas: (Se compra en taquilla. De momento no hay venta online) Adulto: 7€/CHF, Estudiante (a partir de 12 años): 6€/CHF, Familiar (2 adultos+ niños hasta los 12): 12€/CHF, Adulto combinada con el castillo 16€ /CHF (la entrada de adulto al castillo cuesta 12)


VISITA A LA MAISON CAILLER

La fábrica del chocolate preferido por los suizos se encuentra en la localidad de Broc. La Maison Cailler lleva fabricando chocolate desde el año 1819, siendo la más antigua del país. También es la marca de chocolate más antigua del mundo y la pionera en fabricar chocolate con leche. Por ello, el nieto de Cailler buscó una región de pastos fértiles para construir esta gran fábrica. 



Afectados por la crisis del 29 se asociaron a Nestlé, la gran compañía suiza de alimentación. 

La visita es muy interesante, toda una experiencia interactiva y sensorial muy enriquecedora y divertida. Tiene una duración estimada de una hora.

Se entra en pequeños grupos. Nos entregaron una audioguía con forma de tableta de chocolate que también nos iba traduciendo. Pasamos primero a una sala donde nos pusieron un pequeño video explicativo. Pero lo mejor está por llegar cuando entramos a lo que parece ser un ascensor. Ahí empiezan a abrirse puertas y fuimos pasando por diferentes salas en las que te ves inmerso en el origen del cacao y la historia de la Maison Cailler.  

Elaboración

En otras salas pudimos tocar, oler, sentir, ver su elaboración y degustar diferentes chocolates y bombones. Llama mucho la impresionante maqueta de La Gruyère en chocolate y algunas esculturas.

Maqueta en chocolate

Al salir podéis llevaros algún souvenir, curiosear por su tienda o tomar algún chocolate u otras especialidades en su cafetería.

Si tenéis tiempo (dura aproximadamente una hora), podéis apuntaros a algún taller de los que se realizan para poder hacer vuestro propio chocolate supervisados por un maestro chocolatero. Idiomas: inglés, italiano, alemán y francés. Precios alrededor de 25CHF por persona.

También se realiza un juego de escape en los vagones vintage que hay en la entrada y que se utilizaban antiguamente. Esto lleva un suplemento (a partir de 35CHF). A partir de 8 años acompañados de un adulto. Tiene una duración aproximada de 1,5 horas.

Información útil:

  • Tarifas: Adulto 15 CHF, Reducida (estudiantes, personas con discapacidad, jubilados) 12CHF, niños de 6 a 15 años 5 CHF y menores de 5 años entrada gratuita.
  • Horario: Abierto todos los días (excepto 25 de diciembre y 1 de enero) de noviembre a marzo de 10 a 17h y de marzo a octubre de 10 a 18h.
  • Aparcamiento gratuito.
Degustación de chocolates y corazón hecho con 200 kg de chocolate

No se nos ocurre mejor manera de conocer la región La Gruyère que visitar estas dos tentadoras especialidades culinarias que forman parte de la historia y cultura suiza. 

¿Y tú?¿También caerías en la tentación?


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NOTA: Este post es una colaboración con La Maison du Gruyère y La Gruyère Tourisme. Si bien, esto no influye de ninguna manera en nuestra opinión que es independiente y está basada en nuestra experiencia real.