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sábado, 10 de abril de 2021

LA ALBERCA, EL PUEBLO MÁS PINTORESCO DE ESPAÑA


Si tuviera que elegir un pueblo de revista típico, limpio, cuidado y completamente encantador ese sería sin duda La Alberca, al sur de la provincia de Salamanca y rodeado de naturaleza, en plena Sierra de Francia. Aunque durante siglos perteneció a la comunidad de Extremadura, concretamente era jurisdicción de la villa cacereña de Granadilla (nótese la importancia de ésta) hasta que en 1833, por la reorganización territorial, pasó a ser salmantina.

Balcón pintoresco
Balcón peculiar lleno de regaderas y calabazas.

Nosotros estuvimos en verano, pero esa zona está repleta de ríos y piscinas naturales donde pegarse un chapuzón si el calor aprieta. Su nombre, de origen árabe significa lugar de aguas.

Poblada desde tiempos prehistóricos, como atestiguan las pinturas rupestres y petroglifos encontrados en 15 diferentes abrigos denominados canchales.

Monumento al "Marrano de San Antón"

La Alberca cuenta con una peculiar tradición que se remonta cinco siglos atrás, cuando los judíos conversos regalaban un cerdo a la iglesia para pasar por buenos cristianos y evitar a la temida Inquisición. El 13 de junio, San Antonio de Padua, se da suelta al "marrano de San Antón" tras ser bendecido y que campa a sus anchas por el pueblo siendo alimentado por los vecinos hasta el día 17 de enero, día del Santo, en el que es sorteado en una rifa. Todo el que quiera puede participar y el dinero recaudado se entrega a alguna ONG u obra social. Nosotros no lo encontramos. Como nos dijo un vecino, seguro que andaba resguardado en alguna sombra. 

Rincón de la Alberca

El pueblo fue declarado Conjunto Histórico Artístico Nacional en 1940 siendo el primer municipio español en obtener dicha distinción. También forma parte de la red de pueblos más bonitos de España. Uno de esos pueblos auténticos con la arquitectura popular más serrana que utilizaba la madera, piedra y barro. Sus calles empedradas donde convivían  judíos, moros y cristianos por las que han dejado huella de sus culturas. Podrás fijarte en las inscripciones, anagramas y año de edificación de las casas en muchos dinteles y fachadas.


La plaza Mayor es lugar de encuentro para vecinos y visitantes. Está llena de terrazas y rodeada de soportales con columnas de granito. Algunos de sus balcones de madera están llenos de flores. Encontramos el Ayuntamiento, edificio en el que se ubica la oficina de turismo que conserva la puerta que fue la cárcel. las antiguas escuelas, la casa Ducal y el Hospital de Peregrinos.

En la plaza destaca la fuente y el crucero en piedra del siglo XVIII que nos recuerda a los cruceiros gallegos. Encontrarás algunas cruces más sencillas por el pueblo, pues había gran tradición religiosa. 


No faltan las leyendas como la de la Moza de las Ánimas, de tradición religiosa. 12 mujeres se turnan para cada atardecer, acompañada por otras dos, rezar el rosario en recuerdo de los difuntos. Van por las calles portando un candil y una esquila (campanilla). En la fachada de la iglesia de la Asunción hay dos calaveras con cirios para iluminar el camino de las almas. Cuentan que la moza sólo faltó una noche de nevada y se oyó la esquila sonar igualmente.

La Alberca está llena de sorpresas y rincones con encanto.

Sus calles están llenas de tiendas de souvenirs y artesanía, destacando las prendas con bordado serrano de diferentes motivos. En el Museo del Traje Típico encontraréis una amplia muestra de ello.

Otro de los museos destacados es la Casa de Satur Juanela, que recuperaron la casa de sus abuelos para mostrarla a modo de museo etnológico. Nosotros no tuvimos suerte y la encontramos cerrada ese día. No recuerdo si era lunes o domingo tarde.

Miguel de Unamuno visitó el pueblo. Cervantes cita La Peña de Francia y su Virgen Negra en El Quijote y Lope de Vega habla de dos enamorados que viven un amor prohibido refugiados aquí.

Desde La Alberca parten numerosas rutas senderistas, podéis visitar el Parque Natural de las Batuecas, subir hasta la Peña de Francia y su santuario, o conocer Las Hurdes.

Otros planes cercanos:

- Salamanca

- Monasterio de Yuste

- Jerte


lunes, 13 de enero de 2020

CASTELL DE GUADALEST, UN PUEBLO CURIOSO PARA IR CON NIÑOS


El Castell de Guadalest es un pueblo del interior de Alicante y uno de los más bonitos de España, no es de extrañar su afluencia turística durante todo el año. A tan sólo 20 km de Benidorm y rodeado por montañas, encontramos en lo alto esta villa bañada por el río Guadalest, principal afluente del río Algar.
El pueblo no es muy grande, tan sólo cuenta con 300 habitantes y es muy fácil de ver en una mañana, con lo que es una excursión genial si estáis en la Costa Blanca.
Dejamos el coche a la entrada al pueblo, en el parking (no recuerdo cuál era el precio) y accedemos por unas escaleras hasta el pueblo. Lo primero que nos encontramos es un pequeño lavadero de un blanco brillante.


Nos llama mucho la atención que siendo tan pequeño tenga tantos curiosos museos: Museo Microgigante, Museo Microminiaturas, Museo Histórico Medieval de Tortura, Museo de Saleros y Pimenteros (sólo hay otro más en el mundo que está en Tennesse, EEUU), Museo Belén y Casitas de Muñecas (precioso), Museo Municipal Casa Orduña, Museo de Vehículos Históricos de Guadalest (en la carretera 755 Callosa-Guadalest, km 7) donde lo que más hay son motocicletas  y  nos gustó mucho el Museo Etnológico (además gratuito).


Es en el año 1974 cuando el Castell de Guadalest es declarado Conjunto Histórico Artístico.
El pueblo se divide en dos barrios: el Arrabal y el Castell, que están unidos por un precioso túnel excavado en la roca natural llamado Portal de Sant Josep. Su fachada es un arco de piedra que enmarca la puerta de la que aún se conserva una de las hojas. Sobre ella y un balcón que fue lugar para la guardia.


Nos topamos de frente con la Casa Orduña que también es museo y una preciosa casa de nobles. A través de ella se accede  al Castillo que se divide en dos: Castillo de San José y Castillo de la Alcozaiba. El primero se asienta sobre la roca más alta del pueblo y fue una fortaleza de la época árabe construida en el siglo XI, al igual que la torre que queda de la Alcozaiba. Ambos se encuentran bastante destruidos debido a dos terremotos y la Guerra de Sucesión que voló gran parte de estos.
Al lado de la Casa Orduña, se encuentra la pequeña iglesia de un blanco inmaculado que fue construida sobre un antiguo templo del siglo XIII. La iglesia ha sufrido varias remodelaciones, pues fue saqueada e incendiada durante la Guerra Civil. Esta iglesia fue durante 400 años la más importante del Valle.


Pasamos al salir por el Museo Etnológico que os recomiendo encarecidamente, pues esta típica casa del siglo XVIII se encuentra excavada en la roca, tiene un molino y es preciosa. Seguimos caminando y se abre frente a nosotros la Plaza de San Gregorio con un mirador al embalse.
El Pantano de Guadalest pertenece a la cuenca hidrográfica del Xúquer y fue construido para regular el caudal condicionado por las abundantes lluvias en otoño y primavera y la escasez durante el verano. Actualmente abastece de agua a las zonas turísticas de la costa.


Pasando la plaza y bordeando el mirador, podemos ver algunas partes de la muralla defensiva aprovechando la forma natural de las rocas. Destacan unas rocas enormes separadas debido al terremoto de 1644.


Bajando ya al barrio del Arrabal nos entretenemos admirando el bonito Jardín de las Palmeras y en las muchas tiendecitas. Como se nos hizo tarde, decidimos comer en el mismo pueblo, antes de coger el coche, para no tener que andar buscando después. Comimos muy bien en el Bar Guadalest que tiene platos combinados, tapas, pizzas y menús por 8,50 incluso fines de semana. Esta al lado del lavadero, en la carretera.



¿Os animáis a conocer este pueblo alicantino? Espero que os guste y os sorprenda tanto como a nosotros.
Si queréis ampliar vuestra estancia, hay rutas de senderismo, deportes de aventura y diferentes alojamientos en la web del Ayuntamiento.


jueves, 7 de noviembre de 2019

Frigiliana, un pueblo de postal.


Llegamos a Frigiliana a principio de año, durante las vacaciones escolares de Navidad. Buscábamos ese Sol que sólo existe en el sur y vaya si lo encontramos, ¡nos sobraban hasta las mangas de las camisas!. La población disfruta de un clima subtropical. Cobijado entre montañas, pero con vistas al Mediterráneo del que apenas dista 8 kilómetros, se encuentra este pueblo de postal. Pertenece a la comarca malagueña de la Axarquía y dista 59 kilómetros de la capital, siendo prácticamente todo el trayecto autovía.


Frigiliana tiene un claro pasado árabe, aunque habitada desde el periódico neolítico como atestiguan los yacimientos encontrados en el lugar conocido como "Cerrillo de las Sombras". Ya por el año 3.000 antes de Cristo los fenicios y romanos poblaron la zona. Pero fue a partir del siglo VII, con la llegada de los musulmanes a la península cuando alcanza un notable desarrollo.
La población musulmana resistió durante el reinado de los Reyes Católicos y tras la caída del reino de Granada, pero con el tiempo las relaciones iban deteriorándose hasta que estos se rebelaron contra las prohibiciones, restricciones e impuestos de los cristianos. Un abuso de poder que desencadenó una batalla en 1569. La Rebelión de los Moriscos quedó reducida y fueron expulsados de sus tierras.
La población se vio reducida a 100 habitantes al abandonar al ser abandonada su principal actividad: la producción de la seda.


Este periodo de estancamiento se superó gracias al cultivo de la caña de azúcar consiguiendo aumentar su población a 3.000 personas. Se conserva el edificio llamado Ingenio, antiguo Palacio de los Condes de Frigiliana y única fábrica de miel de caña de toda Europa.

Desde el mirador en la Casa del Apero vemos enfrente el edificio llamado Ingenio.

Dejamos el coche en el parking, aunque si llegáis pronto y no hay mucha gente lo podéis dejar en la calle contigua y os ahorráis el coste. Tener en cuenta que prácticamente todo el casco urbano es peatonal.
Justo arriba del parking, hay un mirador en el que con motivo de las fiestas navideñas habían colocado colchonetas y un poco de feria para los más pequeños que esperaban al paje real (Faltaban pocos días para la llegada de los Reyes Magos).

Calle de Frigi

Cruzamos la calle hacia la plaza del Ingenio y encontramos un Teatro Mecánico muy llamativo. Parece un kiosko de forma redonda. Según vas dando la vuelta aparecen curiosas mirillas, dos viejecitas en una mesa camilla que cuentan la historia de Frigiliana y los viejos tiempos;  y un moro con su loro que cuentan el pasado árabe de Frigiliana. Echando una moneda de un euro podrás escuchar las historias en el idioma elegido. Una forma muy original y un espacio único que gusta a grandes y pequeños, pero que es sin duda una divertida manera de adentrarse en los orígenes de la villa. Los más curiosos no se resistirán. Hay otras mirillas por un par de puertas del pueblo en las que te llevarás alguna sorpresa. Si no las encuentras pregunta a los vecinos.


Algunos teatros mecánicos tras las puertas. ¿Podrás resistir la tentación de mirar?

Junto a este Teatro hay un parque de columpios frente al que sale un tren turístico. Aunque teniendo en cuenta que el casco histórico es peatonal, no lo cogimos, así que no podemos decirte que recorrido hace.
Nosotros subimos por la Calle Real que es la principal arteria. Encontrarás hasta 12 paneles en azulejo con diferentes relatos y episodios para conocer Frigiliana, su historia y costumbres.

Uno de los 12 paneles que describen hechos sucedidos en Frigiliana.

Los Reales Pósitos, en el número 1 de la Calle Real, fueron construidos en el año 1767 donde se almacenaba el excedente de grano en los años de buenas cosechas. Actualmente son viviendas privadas que conservan su antigua estructura. Una fuente sobre la que hay un escudo tallado en piedra de los Montellanos, que ostentaron el señorío de estas tierras, divide la calle en dos. El escudo estuvo en la fachada del "Ingenio" o casa solariega de los Condes y fue donado al ayuntamiento por la sociedad que es propietaria actual del edificio.


Los Reales Pósitos son viviendas privadas en la actualidad.

Ascendiendo hacia el punto más alto dejamos la continuación de la Calle Real para cuando estemos más cansados, ya que esta es más llana. Alguna vez nos ha pasado que recorriendo la parte más ligera se cansan y nos quedamos con ganas o tenemos que llevar a las niñas detrás protestando, así que como ya nos conocemos... no nos dirán lo de: -¿Y ahora hay que subir hasta allí?

Vistas desde uno de los puntos más altos de Frigiliana. Esta lleno de miradores.


No nos gusta recorrer una ruta muy trazada de manera que dejamos que el pueblo se nos descubra sólo. Lo más destacable es el trazado arquitectónico árabe de su Barrio Alto. Conserva las calles estrechas, los pasadizos, sus empedradas cuestas y las blancas casas con esas puertas tan llamativas en su mayoría con color turquesa. Las calles llenas de plantas están pulcramente limpias por los vecinos. No es de extrañar los merecidos  premios que atesora el pueblo:
Su Barrio Múdejar está calificado como Bien de Interés Cultural.
En 1967 obtuvo el Primer Premio de Embellecimiento de los Pueblos de la Provincia.
En 1982 consiguió el Primer Premio Nacional de Embellecimiento de los Pueblos de España.
En 1988 el Primer Premio del Concurso de Mejora y Embellecimiento de los Pueblos de Andalucía.
En 2011 Top Rural lo eligió como una de las 7 maravillas rurales de España.
Desde el año 2015 forma parte de Los Pueblos Más Bonitos de España.
¿Te hace falta algo más para decidirte a visitar Frigiliana? Pues echa un vistazo a nuestras fotos en Pinterest.



Subimos más arriba del Peñón de la Sabina. Esta roca se desplazó de su base a causa de las fuertes y persistentes lluvias el 27 de enero de 1936 con el consecuente susto de los vecinos. Por suerte no se tuvo que lamentar ningún daño personal ni material. Desde entonces está sujeta a la roca madre por cables de acero. Las vistas desde aquí son inmejorables.


Retomamos la Calle Real en la que encontramos el ayuntamiento, restaurantes, tiendas de artesanía y recuerdos... hasta que llegamos a la animada plaza de la iglesia. La iglesia de San Antonio se levantó en 1676 sobre una antigua mezquita. Recientemente se han descubierto durante la restauración de sus techos unos frescos del siglo XVIII sobre uno de los arcos.


Pasando la iglesia, a mano izquierda, baja una calle donde encontramos la Fuente Vieja. Esta fuente se construyó en 1640 bajo la protección del quinto Señor de Frigiliana y primer Conde quién hizo colocar su escudo de armas en ella. Su uso fue tanto para la población como para el ganado. En este mismo año fue concedido el título de villa.

Fuente Vieja

Otro de los edificios para visitar es la Casa del Apero del siglo XVII que esta frente al del Ingenio. Este lugar estuvo vinculado al Palacio de los Condes. Eran las viviendas de los trabajadores, servía de almacén de las herramientas de labranza, granero, almacén y caballerizas en las que guardaban animales de trabajo. El edificio consta de dos plantas y un patio interior central. Desde aquí podemos subir por una escalera hasta un mirador en el que hay un panel indicativo con los puntos de las montañas visibles.

Diferentes rincones, pasadizos y callejuelas de Frigiliana.

Actualmente este edificio es Centro Cultural, Biblioteca, Museo Arqueológico, Oficina de Turismo y temporalmente sala de exposiciones. En esta ocasión habían maquetas de los más bellos rincones de Frigiliana, lo que resultó un complemento a la visita y las niñas pudieron reconocer cada lugar visitado. No faltaba detalle. Con iluminación incluida.

El Museo Arqueológico acoge desde el año 2009 hasta 125 piezas detallando la historia de esta tierra desde sus orígenes.
Frigiliana  celebra en agosto el Festival de las Tres Culturas.

Calle de Frigiliana

miércoles, 5 de diciembre de 2018

¿Qué ver en Alcala del Júcar?



El pintoresco pueblo de Alcalá del Júcar se encuentra en la provincia de Albacete, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1982. En el año 1986 recibió un premio por su iluminación artística, quedando por detrás de la Torre Eiffel y la Gran Mezquita de Estambul.
Alcalá del Júcar se ha convertido en un lugar ideal para hacer turismo rural y de aventura, hay mucha oferta que lo hace posible. Los amantes de las bicis y el senderismo encontrarán multitud de rutas.

Bonita imagen de Alcalá del Júcar.

Nosotros dejamos el coche en los parkings habilitados en la parte baja del pueblo, junto al río. 
Cruzamos el puente romano desde el que hay unas de las más bonitas vistas del pueblo. Este puente no es de origen romano, sino posterior y sirvió como aduana del Camino Real de Castilla hacia el Levante durante los siglos XIV y XV. La última reconstrucción se hizo en 1990 tras el deterioro causado por la erosión y la fuerza del río.

Puente romano

Nos encontramos con la iglesia de San Andrés, otro de los componentes más sobresalientes de la hermosa postal que forma la arquitectura del pueblo.

Al final de la cuesta Hondonera encontramos la iglesia de San Andrés.

El río Júcar forma un meandro a su paso por el pueblo lo que hace que su construcción sea algo único. Las calles estrechas suben hasta el Castillo y define la arquitectura de sus casas.

El Torreón destaca en la cima.

El Torreón defensivo fue construido entre los siglos XII y XIII por los almohades hasta que Alfonso VIII de Castilla lo recuperó en el año 1213. Existe una trágica leyenda de amor entre el rey moro Garadén  y la princesa Zulema, la cual es raptada, se niega a casarse con él y se arroja por la torre.

Diferentes estancias de las cuevas.

Pero lo más singular y el mayor atractivo son sus cuevas. Aunque hay dos, nosotros optamos por realizar únicamente la del Diablo por ser la de mayor recorrido con 750 m2 de cueva. Su propietario, Juan José Martínez "El Diablo", unificó esta con la de Garadén y creó un museo etnológico repleto de curiosidades, útiles de labranza y otros elementos. Las cuevas del rey Garadén fueron en época morisca posada mora y puesto de centinelas. Atravesamos un largo túnel y encontramos una pequeña discoteca. El bar es sorprendente y tiene unas escaleras a la derecha de los baños a los que subes a la zona donde existía un enorme palomar. Las vistas de las Hoces del Júcar son espectaculares. La visita incluye la entrada a ambas cuevas, al Museo-Cine Etnológico y una consumición, todo ello por 3€.

Entrada al Museo-Cine.

De aquí fuimos al viejo cine. Repleto de sorprendentes utensilios y viejos trastos que traerán recuerdos a los más mayores: una vieja computadora, una cabina de teléfonos,... ¡hasta hay un toro!.

Esta zona está habilitada para el baño y hay actividades deportivas.

Bajamos y volvemos a cruzar le puente dirigiéndonos hacia la pequeña playa que hace el río y donde en pleno verano se refrescan los vecinos y visitantes. Esta zona está muy cuidada e invita a pasear. En esta parte del pueblo hay una gran oferta en restauración. Si vais con niños el bar de la "playa" con sus mesas al exterior os permite tenerlos controlados si después de comer quieren estar jugando.

Un bonito paseo entre la vegetación.

Nosotros fuimos a dar un paseo por un paseo fluvial que hay en cuanto cruzas el puente romano. Por esta parte del río canalizado, llegamos hasta el parking para coger el coche y pasar por la puerta de la peculiar Plaza de Toros. Su forma irregular y ovalada la hacen ser única. Las gradas están hechas sobre la roca y sus muros son de adobe.

Plaza de Toros también utilizada como teatro.


Siguiendo la carretera llegamos hasta un mirador para tener una panorámica de postal de este pueblo perteneciente a la red de Pueblos Más Bonitos de España.


Mirador
NOTA: Este post no está patrocinado ni hemos recibido compensación alguna.  Mi opinión es independiente. Basamos nuestro blog en experiencias propias y reales.