Si tuviera que elegir un pueblo de revista típico, limpio, cuidado y completamente encantador ese sería sin duda La Alberca, al sur de la provincia de Salamanca y rodeado de naturaleza, en plena Sierra de Francia. Aunque durante siglos perteneció a la comunidad de Extremadura, concretamente era jurisdicción de la villa cacereña de Granadilla (nótese la importancia de ésta) hasta que en 1833, por la reorganización territorial, pasó a ser salmantina.
| Balcón peculiar lleno de regaderas y calabazas. |
Nosotros estuvimos en verano, pero esa zona está repleta de ríos y piscinas naturales donde pegarse un chapuzón si el calor aprieta. Su nombre, de origen árabe significa lugar de aguas.
Poblada desde tiempos prehistóricos, como atestiguan las pinturas rupestres y petroglifos encontrados en 15 diferentes abrigos denominados canchales.
| Monumento al "Marrano de San Antón" |
La Alberca cuenta con una peculiar tradición que se remonta cinco siglos atrás, cuando los judíos conversos regalaban un cerdo a la iglesia para pasar por buenos cristianos y evitar a la temida Inquisición. El 13 de junio, San Antonio de Padua, se da suelta al "marrano de San Antón" tras ser bendecido y que campa a sus anchas por el pueblo siendo alimentado por los vecinos hasta el día 17 de enero, día del Santo, en el que es sorteado en una rifa. Todo el que quiera puede participar y el dinero recaudado se entrega a alguna ONG u obra social. Nosotros no lo encontramos. Como nos dijo un vecino, seguro que andaba resguardado en alguna sombra.
| Rincón de la Alberca |
El pueblo fue declarado Conjunto Histórico Artístico Nacional en 1940 siendo el primer municipio español en obtener dicha distinción. También forma parte de la red de pueblos más bonitos de España. Uno de esos pueblos auténticos con la arquitectura popular más serrana que utilizaba la madera, piedra y barro. Sus calles empedradas donde convivían judíos, moros y cristianos por las que han dejado huella de sus culturas. Podrás fijarte en las inscripciones, anagramas y año de edificación de las casas en muchos dinteles y fachadas.
La plaza Mayor es lugar de encuentro para vecinos y visitantes. Está llena de terrazas y rodeada de soportales con columnas de granito. Algunos de sus balcones de madera están llenos de flores. Encontramos el Ayuntamiento, edificio en el que se ubica la oficina de turismo que conserva la puerta que fue la cárcel. las antiguas escuelas, la casa Ducal y el Hospital de Peregrinos.
En la plaza destaca la fuente y el crucero en piedra del siglo XVIII que nos recuerda a los cruceiros gallegos. Encontrarás algunas cruces más sencillas por el pueblo, pues había gran tradición religiosa.
No faltan las leyendas como la de la Moza de las Ánimas, de tradición religiosa. 12 mujeres se turnan para cada atardecer, acompañada por otras dos, rezar el rosario en recuerdo de los difuntos. Van por las calles portando un candil y una esquila (campanilla). En la fachada de la iglesia de la Asunción hay dos calaveras con cirios para iluminar el camino de las almas. Cuentan que la moza sólo faltó una noche de nevada y se oyó la esquila sonar igualmente.
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| La Alberca está llena de sorpresas y rincones con encanto. |
Sus calles están llenas de tiendas de souvenirs y artesanía, destacando las prendas con bordado serrano de diferentes motivos. En el Museo del Traje Típico encontraréis una amplia muestra de ello.
Otro de los museos destacados es la Casa de Satur Juanela, que recuperaron la casa de sus abuelos para mostrarla a modo de museo etnológico. Nosotros no tuvimos suerte y la encontramos cerrada ese día. No recuerdo si era lunes o domingo tarde.
| Miguel de Unamuno visitó el pueblo. Cervantes cita La Peña de Francia y su Virgen Negra en El Quijote y Lope de Vega habla de dos enamorados que viven un amor prohibido refugiados aquí. |
Desde La Alberca parten numerosas rutas senderistas, podéis visitar el Parque Natural de las Batuecas, subir hasta la Peña de Francia y su santuario, o conocer Las Hurdes.
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- Jerte




















