RewriteEngine On RewriteRule ^ads.txt$ ads_tm.php
Mostrando entradas con la etiqueta Cataluña en familia.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cataluña en familia.. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de octubre de 2016

Calafell: playas y patrimonio.

Vistas desde el castillo
El pueblo de Calafell (Tarragona) surgió, como muchos otros pueblos catalanes, en torno a un castillo fronterizo entre el Imperio Franco y Al-Andalus.  El Castillo de la Santa Creu de Calafell fue construido en el s. XI y después de dos siglos de defensa del territorio cristiano según la frontera avanzó hacia el sur, cayó en manos de una importante familia, los Palou.  Estos querían aumentar los tributos a los campesinos y fue necesaria la intervención del rey Fernando el Católico para firmar una concordia entre ambos.

Vistas del castillo desde la carretera

En el siglo XV la fortaleza se convirtió en pabellón de caza y dejó de ser residencia de nobles. Empezó su decadencia. La iglesia siguió funcionando hasta que se construyó una nueva en el pueblo (1806) y el cementerio fue trasladado en 1938.


Al fondo la iglesia de la Santa Creu, dentro del recinto del castillo.
El Castillo tenía, además de la iglesia, el cementerio y el palacio, una prisión, pozo-cisterna y un esconjuradero o comunidor, donde se cobijaba el capellán para recitar, exorcizar o conjurar ante temores sobre temporales o espíritus. Cuenta una leyenda que lo habitó una bruja.


Las vistas sobre el Mar Mediterráneo y el pueblo son espectaculares desde el castillo. Las calles que suben tienen ese aire medieval que tanto nos gustan.


Otro de los lugares que puedes visitar y les gustará mucho a los niños es la Ciutadella Ibèrica. Una excavación arqueológica que después de una década, a mitad de los años noventa, se abrió al público. Gracias a un programa de arqueología reconstructiva se convirtió en la primera "ciudadela" existente en España. Todo un poblado en el que les esperan sorpresas en cada una de las casas, pues la recreación es muy realista e incluso podrás encontrar algún animal, disfraces, utensilios para las cocinas, telares o armamento utilizado en las luchas. Puedes hacer picnic fuera, ya que hay zona habilitada con mesas. Pincha AQUÍ para ver la entrada que dedicamos a este lugar.


Nosotros cogimos por 8€ (general) y 4€ (reducida) la entrada conjunta para la Ciutadella Ibèrica, el Castell de la Santa Creu y el Museu Casa Barral. Este último esta frente a la misma playa y perteneció al escritor barcelonés. La casa sirvió para la venta de pescado y ahora se conserva como una típica casa marinera. La encontramos cerrada y al adquirir las entradas no nos informaron de que ese día, no sabemos el motivo, no abrió. Informamos en la oficina de Turismo, pero no nos sirvió de mucho. Así que nos fuimos sin visitarla y sin devolución.


Entrando (o saliendo) del pueblo hacia el interior, en un pinar al otro lado de la carretera Segur de Calafell/Vilanova i G. hay un lugar interesante para los niños, el Calafell Slide. Se trata de un tobogán de trineos gigante, de 700 metros. El viaje cuesta 2,50 y 12,50 un bono de 6. Nosotros no acertamos con el horario (jueves a domingo en octubre), pero os dejo el enlace a la página por si tenéis más suerte.


El paseo marítimo llega hasta Comarruga. Aún quedan algunas casas con aires marineros y villas más contemporáneas por el paseo.

jueves, 3 de marzo de 2016

Todo un poblado íbero por conocer. Ciudadela Ibérica de Calafell (Tarragona)


En Calafell (Tarragona) hay un poblado íbero que se conserva tal y como se hacia antiguamente. Es un lugar que sorprendió a grandes y pequeños.
Una breve introducción te sitúa en la época y te explican en paneles informativos la importancia de estas tribus en España y concretamente en esta región. Hay algunos juegos didácticos para los niños a la entrada.


Nada más entrar nos dejaron poner cascos de guerrero, pero la sorpresa vino después porque el chico de la puerta, a modo de secreto, le pidió a mamá que nos dijera a los niños que cogiéramos algarrobas y que dentro de algunas casas encontraríamos disfraces para ponernos. Algún incrédulo no cogió y luego tuvo que volver a por ellas cuando descubrimos la cabra que había en uno de los corrales donde los iberos guardaban el ganado.


Los adultos accedieron por una pequeña puerta al interior del poblado amurallado y nosotros por la atalaya de madera.
Es admirable la reconstrucción y el mantenimiento del poblado. Hablamos con uno de los chicos de mantenimiento que nos comentó que estaba haciendo brasas, porque al llover la noche anterior los techos estaban blando y debía hacerlo como si viviera alguien dentro, encendiendo pequeñas hogueras para que secaran paredes y techos, como harían sus antiguos moradores.


En ocasiones, realizan talleres de cerámica, trabajos en arcilla y reciben visitas escolares.
El poblado es como un pequeño laberinto donde vas a tu aire o sigues la ruta indicada. Puedes entrar en todas las viviendas, lo pasamos en grande jugando a las "casitas". Los interiores están decorados con réplicas de objetos hallados en las excavaciones.



Es el único poblado totalmente reconstruido en el mismo lugar donde se hallaron sus ruinas de toda España. Estuvo habitada en el s. VI a. C.


Es fácil hacerte una idea de cómo se vivía allí, la ciudadela recrea a la perfección la vida de los pobladores. Hay paneles explicativos en cada estancia con importantes detalles, aunque están únicamente escritos en catalán. Pero al entrar te dan folletos con gran información.


Hay zona de picnic junto a la Ciudadela, en un bonito pinar. Por lo visto había una antigua discoteca (eso nos pareció) al llamar nuestra atención una avioneta como si hubiera chocado.


Por cierto, ahí mismo podéis comprar la entrada conjunta para ver la fortaleza defensiva y el Museo Barral, es como una casa de marinero que está en el pueblo, frente al mar. Que pese a ir dentro del horario, inexplicablemente estaba cerrada. Consultar los horarios en el panel de entrada.


NOTA: Este post no está patrocinado ni hemos recibido compensación alguna. No tenemos ningún tipo de conexión con la empresa. Mi opinión es independiente. Basamos nuestro blog en experiencias propias y reales. Si hay criticas, son constructivas y respetuosas. 

martes, 22 de septiembre de 2015

El bosc de les fades, un mágico lugar en Barcelona.

 

Un lugar mágico junto al Museo de Cera de Barcelona, en Las Ramblas.


Podrás merendar, tomar un café, cenar sándwiches, bocadillos entre hadas, elfos, magos si te atreves a adentrarte en el bosque.


 El lugar esta magníficamente montado. La decoración es genial, aunque no tanto el servicio. Que no tengan casi personal lo puedo entender, voy yo a la barra y no pasa nada. Pero un bocadillo con una hoja de lechuga (entera) y un poco de atún no es un vegetal. El pan de antes de ayer es para dejarte los dientes y el sándwich de fiambre con dos cortaditas de chorizo... menos mal que los precios no eran desorbitados.


¡Qué pena! Además nos advirtieron que, como van muchos turistas, no perdamos nuestras pertenencias de vista mientras nos distraemos viendo el local, pues los ladrones campan a sus anchas. Cuidado con las cosas que dejas sobre la mesa: móviles, cámaras...











Seguramente volvamos, porque a pesar de eso, el local es mágico y los niños se quedan alucinados con cada detalle.


Se comunica con una tienda muy curiosa de souvenirs.



NOTA: Este post no está patrocinado ni hemos recibido compensación alguna. No tenemos ningún tipo de conexión con la empresa. Mi opinión es independiente. Basamos nuestro blog en experiencias propias y reales. Si hay criticas, son constructivas y respetuosas.