martes, 25 de abril de 2017

CASTELNAUDARY Y SUS ESCLUSAS


Las famosas esclusas de Castelnaudary son la excusa perfecta para visitar esta ciudad al sur de Francia. Aunque hay un horario para ver el ascenso o descenso de los barcos.
 
 
Resultó una obra de ingeniería revolucionaria cuando se construyó en 1694. El recorrido principal del Canal du Midi tiene una longitud de 240 kilómetros. Su mismo nombre está lleno de significado —el “canal de los dos mares”—, ya que su red conecta el Atlántico con el Mediterráneo y en su momento se empleó como red comercial principal. Su diseñador, Pierre-Paul Riquet, creó una obra de arte con acueductos, puentes, 91 esclusas y un túnel. Más de 42 000 plataneros adornan y dan sombra a sus riberas.

Barcos esperando la apertura de la esclusa.

Las esclusas son totalmente automáticas, vigiladas y gratuitas. Horario de funcionamiento:
En temporada alta de verano el horario es de 09:00 a 18:00.
Las esclusas cierran entre 12:30 y 13:30. (Fuente: Le Boat)


 Para construir esta obra colosal, que une el océano Atlántico con el mar Mediterráneo, 12 000 obreros fueron empleados durante los quince años de obras, de 1666 a 1681. Hoy en día está inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es un destino turístico ineludible, ideal para hacer turismo o para descansar, navegando por el canal o surcando sus preciosas riberas llenas de sombra: cruceros en gabarra a lo largo de las esclusas, paseos románticos por las orillas o paseos en bicicleta a lo largo del camino de sirga, etc. (Fuente: France-voyage.com)

Es fácil ver patos y cisnes en el canal.
El puerto, el gran lago, los 4 bloqueos de St Roch (Canal du Midi) y el molino desde donde apreciarás las vistas de los terrenos donde se libraron batallas son lo que más nos gustó de esta ciudad.


Castelnaudary está entre Carcassonne y Toulouse. Es la capital mundial del plato Cassoulet que celebra anualmente el último fin de semana de agosto su festival. Es como nuestro cocido, pero de alubias blancas, pato y salchicha. Una receta que ha ido pasando de padres a hijos desde la Guerra de los Cien años (1337 - 1453).


Nos encantó visitar el molino de harina. Había un chico que nos lo explicó como pudo, muy simpático, pero teniendo en cuenta que nosotros no sabemos francés, él no sabía español y apenas chapurreaba el inglés resultó gracioso. Pero hay paneles informativos. La visita es gratuita.


Paseamos encontrando bonitas fachadas hasta llegar a la basílica, en su interior se guarda un estupendo órgano.


Empezó a llover y nos fuimos. La ciudad no tiene mucho más aliciente, parece algo triste, ruidosa y descuidada.
Algunas fachadas que nos llamaron la atención.

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