martes, 8 de septiembre de 2015

SAISSAC, Historia de un tesoro

 
Maravillosas vistas desde la carretera
Pueblo típico de la Montaña Negra, a 24 km. de Carcasona.

Iglesia de Saint Michel

 El Castillo está construido sobre una roca frente a los Pirineos, lo datan entre el 900 y 960. Sus vistas merecen una parada detenida desde la parte alta del pueblo para disfrutar de la llanura de Lauragais.


Alberga una exposición con todo lo relacionado con la moneda medieval. Levantando ventanitas, los niños descubren el ciclo de su realización. Desde la extracción del mineral, su acuñación, cambio, métodos de intercambios comerciales, conflictos...


Diferentes tesoros: los de la infancia, del amor e ¡incluso del espacio!

El tesoro de Saissac consta de 2000 denarios acuñados entre 1250 y 1270. Este tesoro aquí expuesto es uno de los más antiguos escondidos en la región de Languedoc. Hay una proyección sobre el tesoro, pero la pillamos en francés y las niñas no quisieron esperar a que la pusieran subtitulada en castellano... no lo he encontrado en castellano, pero es este.


El Castillo se sitúa al sur del pueblo, en su parte baja. Aunque antiguamente y por los restos romanos y vestigios del pueblo fortificado se situaría alrededor. Desde la Puerta de Tolosa  salían una red de caminos sombríos por una gran vegetación.



Este castillo se construyó después de la cruzada contra los Cátaros, a finales del s. XIII. Queda el poderoso torreón y las torres y terrazas que lo hacen ser uno de los más amplios de la región.






Aunque su estado es ruinoso, van descubriéndose zonas como los hornos, ya visitable. Esperemos que se recuperen poco a poco otras dependencias.

Escaleras rehabilitadas y hornos recientemente descubiertos
 
Merece la pena pasear por el pueblo. Hay varios ríos, y algún riachuelo que recorre sus calles.

Riachuelo entre las casas, vestigios medievales, torreones (museo de antiguos oficios)...

Calles y casas típicas de la zona
 
El pueblo dispone de dos viejos lavaderos que parecen estar metidos en una cueva, para resguardarse de los fríos inviernos. Casas que dejan entrever su pasado medieval, ventanas de madera, callejuelas tranquilas, la fuente de 1722 en la plaza de las Hierbas,... o los baños públicos que tan bien cuidados están y de los que disponen prácticamente todos los pueblos que hemos visitado por la zona (alguno de ellos con el antiguo agujero, pero más higiénicos que las cabinas que suelen colocar por aquí...). Son muchos los detalles que este pueblo y su antiguo castillo cátaro poseen.
 
Fuente de 1722  con el blasón del pueblo, en la plaza de las Hierbas. Detrás, casa con pizarra
 
Uno de los lavaderos, curiosa y original puerta, toilettes, detalles medievales y zona ajardinada con casa de piedra.


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