viernes, 17 de octubre de 2014

Visita al campanario El Fadrí de Castellón

Nuestra subida al Fadrí fue en unas fechas muy señaladas para la capital de La Plana: sus fiestas fundacionales.
Es el único día del año en el que se puede subir mientras te cuentan la historia de dicho monumento tan querido por los castellonenses. El resto del año puedes concertar cita para visitarlo, pero no se realizan visitas guiadas (de momento). En información y turismo (justo al lado) os facilitarán el teléfono.


Se le llama Fadrí (Soltero) porque, aunque esté junto a la concatedral de Santa María, no pertenecía a la misma.
Antes de subir, y mientras esperábamos a que bajase un grupo (más que nada por no coincidir en la estrecha escalera de caracol...) nos dieron una pequeña explicación sobre lo que íbamos a ver y cómo subir los 202 escalones de 23 cms. cada uno. Desde luego no íbamos a subirlos del tirón (menos mal) y en cada una de las estancias pararíamos para coger aire y visitarla.













Las visitas guiadas corren a cargo de la Colla Pitxaví, que muy amablemente y con gran cariño te van descubriendo su historia.
Así que, culo pegado a la pared y con cuidado de no resbalar, allí nos metimos. Empezaba a anochecer y la única luz que entraba venía de las estrechas ventanas y de algún móvil. Lo cual a las niñas les encantó, porque les parecía más misterioso.

Las estancias del campanario son tres: La cámara del reloj (escalón 78), la prisión de eclesiásticos y, en el escalón 122 la vivienda del campanero.














¿Y los escalones que faltan hasta los 202?
En el 147 la sala de las campanas y, al final del todo, las campanas, el reloj, la veleta, el pararrayos y... las fabulosas vistas de la capital de La Plana.





Y ahora... ¡a bajar!.

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