viernes, 25 de julio de 2014

TERUEL

Teruel ofrece mucho al visitante. Es una ciudad para descubrirla, para perderse entre sus callejuelas, para escuchar sus múltiples leyendas (no sólo la verídica historia de Los Amantes, inmediatamente asociada a esta ciudad).


 Aquí vivieron pacíficamente mudéjares y cristianos desde que allá por 1171, cuando las tropas de Alfonso II organizaban las fronteras del Reino de Aragón. Año fundacional de Teruel.

Catedral Santa María de Mediavilla























En 1986 la Unesco declaro su conjunto mudéjar como Patrimonio de la Humanidad.

El casco viejo, en parte peatonal se arremolina en torno a la plaza del Torico, repleta siempre de gente.
El mausoleo de Los Amantes no lo pudimos visitar, ya que paramos a comer y el horario no coincidió con nuestra visita. Otra cosa pendiente.























Cualquiera de las céntricas calles que rodean la plaza del Torico está repleta de bares y tiendas.
Mamá nos quiso gastar una broma al entrar a la plaza preguntando dónde estaba el torico. Lo encontramos enseguida jajaja.






















Las torres mudéjares son preciosas: San Pedro, San Martín, el Salvador y la de la catedral.
Por las calles del casco viejo encontrarás iglesias, palacetes y monumentos señoriales.



Hay unas casas en la plaza del Torico que nos llamaron la atención. Mamá nos contó que eran unos edificios modernos para su época que un discípulo de Gaudí  (Pablo Monguió) dejó, son las casas Ferrán.

Por supuesto no te puedes marchar sin llevarte algunos dulces como las Delicias de Teruel o los "suspiros de amante" (pastelillos de queso) y mucho menos sin probar su gastronomía: migas, ternasco, sopas de ajo, embutidos y... el rey de todos: el jamón de Teruel, con denominación de origen y que es el protagonista, el segundo fin de semana de septiembre de las Fiestas del Jamón.
Parque veo, parque quiero. (Un poco más adelante hay un gran parking, que aquí no son  muy caros)

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